SEVERO RIVERA

Las Terrenas, Samaná. Llegar a esta apartada región es una aventura que vale la pena.
Los que nunca han pisado estas tierras y desconocen como llegar, pasan tremendo susto al utilizar la vía que lleva a los visitantes por las montañas, sorteando los abismos que están a la orilla de la estrecha carretera.
Para hacer esta travesía, asegúrese de ir en un vehículo todo terreno, con buenos frenos y con la sangre fría, sin un trago etílico, si es de los que respetan su vida y la de los demás.
El trayecto se hace, partiendo desde el Distrito Nacional en unas 2 horas y 45 minutos: Luego, cuando usted llega al pueblo, borra lo que pasó, pues el ambiente que hay allí seduce al más muerto.
Bares por doquier, restaurantes a la orilla de una playa que merece un poco más de atención por parte de las autoridades son algunos de los atractivos que te cambian.
Allí hay un ambiente diferente, el pueblo tiene un movimiento extraordinario y según algunos de sus habitantes, éste ha sido uno de los peores años por el que está atravesando el turismo de la zona.
«Los problemas económicos de Estados Unidos y de Europa nos han dado duro y para completar aquí las autoridades del Ayuntamiento colaboran muy poco con nosotros», aseguró la italiana Josefin Lunit, quien es propietaria de un restaurante.

El turismo
Norteamericanos, canadienses, españoles, italianos, dominicanos, franceses, entre otras nacionalidades, han hecho cuantiosas inversiones en Las Terrenas, y en ese orden, convocan a sus compatriotas a disfrutar de los atractivos turísticos.
Tal y como señaló Lunit, la crisis los ha golpeado y si no fuese por los turistas nacionales, las estuvieran pasando muy mal. «Los dominicanos que residen en este país y en el extranjero nos están visitando. Eso nos mantiene a flote», comentó.

Establecimientos por doquier
Las Terrenas es aún una comunidad que posee extensas zonas por explotar, sin embargo se observa una anarquía en las construcciones de grandes complejos hoteleros que se están levantando allí, con aparente complicidad de quienes tienen que proteger al medio ambiente o hacer cumplir los límites de las construcciones a la orilla del mar.
Un propietario de un complejo turístico que habló bajo la condición de que su nombre no se revelara, comentó que lamentablemente no hay supervisión. «Es muy triste ver como se permiten ciertos complejos en lugares en los que se supone no se debe. Eso nos hará mucho daño en un futuro, porque no se están observando reglas medioambientales», aseguró.

No sólo es playa
Los que van Las Terrenas tienen la posibilidad de conocer el Salto del Limón, una cascada de que tiene unos 40 metros de altura, que culmina en una piscina de aguas naturales que congelan al más caliente.
El salto, ubicado en la comunicad de El Limón, se encuentra a unos 300 metros del nivel del mar y está ubicado a pocos minutos de Las Terrenas. La carretera está en buenas condiciones, aunque presenta algunos puntos con problemas.
Lo recomendable es comprar un paquete en uno de los negocios de la comunicad. En algunos casos le venden un paquete que incluye el almuerzo cuando usted regresa y los caballos o mulas para hacer el trayecto hasta un lugar, desde donde se observa El Salto.
Un grupo de nueve personas, por ejemplo debe disponer de unos RD$6,000 para contratar los servicios descritos, más la propina que hay que darle a los jóvenes que guían a los turistas por la montaña.
El trayecto desde la comunidad de El Limón es de una cuatro horas ida y vuelta. Vaya preparado para la aventura, se recomienda llevar agua.
El paisaje allí es hermoso, las cascadas que se originan en las aguas de Arroyo Chico descienden, provocando un ruido que nos aleja de la realidad.
Es una zona protegida, por lo que los visitantes deben evitar tirar basuras o encender fogatas.

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