Washington.- Estados Unidos alcanzó este miércoles la cifra de 7.544.612 casos confirmados del coronavirus SARS-CoV-2 y la de 211.694 fallecidos por la enfermedad de la COVID-19, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del jueves) es de 49.447 contagios más que el martes y de 920 nuevas muertes.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 33.226, más que en Perú, Francia o España.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.873 personas.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos Texas (16.632), California (16.300), Nueva Jersey (16.152) y Florida (14.904).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts (9.557), Illinois (9.127), Pensilvania (8.247), Georgia (7.259) o Michigan (7.169).

En cuanto a contagios, California suma 839.968, le sigue Texas con 803.122, tercero es Florida con 722.707 y Nueva York es cuarto con 468.268.

El balance provisional de fallecidos -211.694- supera con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre Estados Unidos llegará a los 235.000 fallecidos y para el 31 de diciembre a los 360.000.

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Trump volvió este miércoles a rodearse de sus asesores en el Despacho Oval a pesar de no haber superado la COVID-19 y describió como una “bendición de Dios” el haber contraído esa enfermedad, al asegurar que eso ayudará a “curar” a otros estadounidenses.

Seis días después de dar positivo por coronavirus y menos de 48 horas después de salir del hospital, Trump regresó al epicentro del brote de COVID-19 que ya ha infectado a al menos nueve empleados de su Casa Blanca: la estrecha Ala Oeste, un apéndice de la residencia presidencial en cuyo extremo se encuentra el Despacho Oval.

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