El reporte del Centro de Operaciones de Emergencia, COE que estableció el número de fallecidos y accidentados en el período de año nuevo estableció que en las festividades de Año Nuevo se atendieron unas 297 personas intoxicadas por alcohol, de las que 32 eran menores con edades comprendidas entre los 3 y 17 año, evidencia la falta de control no solo de los padres, sino de las autoridades que no están desempeñando su rol para controlar el expendio de bebidas alcohólicas.

Es tan evidente la ausencia de supervisión por parte del Ministerio de Interior y Ministerio Público que bares y restaurantes del Distrito Nacional y de Santo Domingo Este, Oeste y Norte reciben a decenas de jóvenes menores de edad a quienes le permiten el ingreso sin ni siquiera tener cédula de identidad electoral que los acredite para ello.

De paso, algunos negocios cuentan con agentes de seguridad que reciben dinero de los jóvenes a quienes permiten su ingreso a los establecimientos. A esto se le agrega el hecho de que muchos utilizan cédulas falsas, las cuales adquieren tras el pago de entre 1,000 y 2000 mil pesos.

 

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