SEVERO RIVERA

SANTO DOMINGO. La presentadora y productora de televisión Tania Báez denunció a través de su cuenta de Facebook en Internet que uno de sus empleados fue víctima, la noche del pasado miércoles, de discriminación por parte de empleados del establecimiento Cantabar.

Báez relató que luego de concluir la grabación de su programa “Hola Gente”, fueron a celebrar a Dock de Plaza Acrópolis y luego de que allí cesaron las actividades para el público, decidieron trasldarse a Cantabar, ubicado en Unicentro Plaza.

“Éramos unas 15 personas y cuando íbamos a entrar, el portero detiene a José Ruiz, uno de nuestros compañeros, conductor de Cambio Radical, y expone el argumento que por su apariencia no podía ingresar. Cuando le cuestiono que qué tiene de diferente José a cualquiera de nosotros y de que manera podía ofender el local, me responde que obedecía a reglas del establecimiento”.

Contó a la extensa lista de amigos que la siguen en la herramienta social que: “Siempre había oído yo de casos en el país de discriminación por raza y hasta por libras de más, pero nunca me había puesto en la piel de esas personas”.

Agregó: “Detrás de los piercings y tatuajes de mi compañero en cuestión, vi su semblante triste, avergonzado…por el mal rato que nos habían hecho pasar”.

Declaró que minutos después le permitieron ingresar con la advertencia que tenía que estar confinado en la segunda planta. “Pude haberme marchado, pero preferí quedarme para ver hasta dónde llegaría todo eso. Yo aún no lo podía creer, un área “especial” para que José no anduviera merodeando por ahí. Pedí el micrófono para cantar en el karaoke y me aventuré a contar lo que nos pasó. Reclamé lo injustos que somos con aquellos que son diferentes”, afirma Báez, quien explicó que uno de los involucrados con el establecimiento, le apagó el micrófono, “encendió el suyo y dio una cátedra, sobre el derecho de admisión y el código de Cantabar.

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“No pude responderle. Me apago el micrófono. Y ya era hora de cerrar”.

Amarga experiencia

“Fue la primera vez que poniéndome en la piel de otro, sentí el latigazo de la marginación. La impotencia de la discriminación. Lo absurdo de la segregación”.

“Reconozco que tomar el micrófono en el establecimiento y comentar lo que habíamos vivido, pudo ser una provocación. Lo admito y presento excusas si hubo excesos de mi parte. Pero las injusticias, me revolotean por dentro. Me tortura el quedarme callada . Me pregunto, ¿como es posible que esto siga pasando?”

“Si José hubiera ingresado pasado de alcohol o protagonizado algún incidente bochornoso, entiendo el derecho que les asiste como establecimiento de imponer reglas. Pero..? condenar su ingreso, porque su imagen no es convencional?”

“Yo no vuelvo a Cantabar. Quizás no signifique mucho para ellos, pero es mi modo de protestar y ser solidaria con aquellos que en algún momento han sentido que por atreverse a transitar un camino distinto al de otros, han sido rechazados”

“Yo creo en una sociedad donde las formas de las personas, no son más importantes que el fondo de las mismas. Yo quiero creer que el gordo, el flaco, el alto, el bajito, el negro, el blanco, el homosexual, el heterosexual…es mi hermano/a y merece el mismo respeto y consideración que yo. José, gracias…porque a través de ti, conocí el desafinado concierto discriminatorio de Cantabar. Vámonos con nuestra música…pa otra parte!”

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