La Sociedad Pro-Arte de Santiago nació bajo la inspiración de la Sociedad Pro-Arte Musical de Santo Domingo y esta a su vez de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana. Fue fundada el 25 de mayo de 1939 por iniciativa de José Augusto Vega Espaillat y su primer presidente fue el Dr. Federico Lithgow.

Esta primera etapa de Pro-Arte fue muy corta, duró apenas año y medio de actividad y se realizaron 8 presentaciones.

La segunda etapa inició el 12 de noviembre de 1947, también forjada por Vega Espaillat, quien asumió la presidencia de la primera directiva. Esta etapa fue muy productiva, se hicieron 50 presentaciones.

Gracias a esta institución, sin precedentes en la ciudad de Santiago, desfiló una pléyade de artistas de lo más granado de la época, muchos de ellos provenientes de las principales salas de concierto y teatros de ópera del mundo. En los escenarios del teatro Apolo, teatro Colón y el patio del hotel Matum estuvieron sopranos, tenores, arpistas, un ballet flamenco, guitarristas, declamadores, violinistas, pianistas, un conferencista, una mezzosoprano, orquesta sinfónica, cantantes folklóricos, una banda de música, un violoncellista, un trío de cuerdas, un cuarteto de cuerdas, una compañía de teatro, un bajo barítono, una contralto, un orfeón infantil, un dúo de violín y piano, un ballet clásico, un quinteto de cuerdas, un coro y una orquesta de cámara.

Esos artistas procedían de Estados Unidos, España, República Dominicana, Puerto Rico, Italia, Argentina, Rusia, Canadá, República Checa, Francia y Polonia.

Gracias a Pro-Arte en Santiago se pudo disfrutar del arte de varios artistas de raza negra, todos estadounidenses, que eran repudiados en su país de origen, pero luego lograron romper la barrera racial. Por ejemplo la contralto Marian Anderson se presentó en el Colón en diciembre de 1953 y fue la primera cantante negra que se presentó en el Metropolitan Opera House, de New York, en enero de 1955.

Pro-Arte desaparece en diciembre de 1956 y la directiva la presidía Margarita Luna de Espaillat.

Elaboramos esta obra para dar a conocer a esta generación y a las siguientes lo que fue esa gran institución cultural llamada Pro-Arte, hacer un justo homenaje a las personas que la formaron y la desarrollaron y motivar a que se repita este esfuerzo realizado hace ocho décadas formando de nuevo esta sociedad artística y cultural.

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