Barcelona.- Amor y esperanza son los dos componentes del antídoto que el más romántico de los trovadores, Pablo Milanés, ha repartido generosamente en el concierto que ha ofrecido esta noche en el Palau de la Música de Barcelona.

Bajo el título “Días de luz”, la gira que le ha llevado este miércoles a la capital catalana ha conseguido su objetivo: dar luz en la oscuridad de la pandemia.

Pablo Milanés, que acaba de cumplir 76 años de edad, tiene un público que le conoce bien y que aplaude su sola presencia, como ha hecho en cuando ha intuido en la oscuridad del escenario que su admirado cantautor ya estaba sentado en su silla, entre el piano de Miguel Núñez y el chelo de Caridad R. Varona.

Núñez ha conseguido hacer aumentar la intensidad de la ovación con las primeras notas del un son cubano y Milanés ha anunciado que esta noche iba cantar “canciones viejas, otras menos viejas y algunos estrenos”.

Una de las primeras ha sido una “menos vieja”, concretamente de 2016, titulada “Cuando tú no estás”, que ha dedicado a su mujer, la gallega Nancy Pérez, responsable de que últimamente pase más tiempo en España que en su Cuba natal.

Un tema lleno de amor, como muchos otros de los que han sonado esta noche: “Alga quisiera ser”, “Años”, “Si ella me faltara” y la inolvidable “Yolanda”.

Pero Pablo Milanés no sólo ama a las mujeres, los amigos, la familia y los momentos hermosos, también ama la libertad, por eso la segunda canción del concierto ha sido “Los males del silencio” y, antes de empezar a cantarla, ha dicho “no hay nada peor en la vida que te repriman y la respuesta sea el silencio”.

El público ha entendido el mensaje y ha respondido con un aplauso, que ha vuelto a repetir más adelante cuando, antes de cantar “Flores del futuro” ha recordado que “las dictaduras siguen emergiendo” y hay que responder “primero con una flor, luego con otra y finalmente con muchas”.

Su querida Cuba, que tantas dificultades está pasando en los últimos tiempos, ha estado siempre presente en el concierto, aunque el trovador no ha querido referirse directamente a las revueltas ni a Yunior García, que ha hecho de la flor blanca un símbolo.

Milanés ya dijo en su día lo que tenía que decir, que la revolución cubana, que él tanto había defendido años atrás, estaba cometiendo errores.

Pero también dijo que “hablar de política envenena cualquier conversación sobre arte”, así que esta noche ha sido el arte el que ha hablado y el tema ha sido el amor.

Un amor que ha tenido su momento de eclosión cuando ha cantado “Yolanda” y el público ha coreado emocionado “te amo, te amo, eternamente te amo”.

Pero el amor ya se había desbordado antes, cuando han sonado los primeros acordes de “Años” y más de un brazo se ha deslizado por los hombros de su pareja.

En la parte final del concierto, con “Si ella faltara”, “Amor”, “Para vivir”, “Yolanda” y “El breve espacio”, los sentimientos ya estaban tan a flor de piel que algunos han decidido sacar el móvil y grabar, para distanciarse un poco y no acabar llorando.

El propio Pablo Milanés, que tiene serios problemas de movilidad, se ha levantado de su silla y, con la cara iluminada, ha dado las gracias al publico, ha lanzado besos al aire y se ha ido más feliz que cuando entró, como su público.

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