Bruselas,- El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, pidió a Polonia que acepte la ayuda de la agencia de control de fronteras de la Unión Europea, Frontex, para gestionar la crisis migratoria que sufre por los «juegos de poder político» del régimen del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko.

En su cuenta en la red social Twitter, Sassoli se mostró «alarmado» por la situación en la frontera entre Polonia y Bielorrusia y pidió a Lukashenko que deje de «explotar» a los migrantes.

«Alarmados por la situación en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. El régimen bielorruso debe dejar de explotar a los migrantes y solicitantes de asilo para juegos de poder político», tuiteó el político italiano durante la noche.

«Pedimos a Polonia que acepte la oferta de la UE para ayudar a las personas vulnerables de forma ordenada y evitar una nueva escalada», añadió.

Para tratar de cortar esos flujos, el vicepresidente comunitario Margaritis Schinas, en coordinación con el alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, viajará «en los próximos días» a los principales países de origen y de tránsito «para asegurarse de que actúan para evitar que sus propios nacionales caigan en la trampa tendida por las autoridades bielorrusas», anunció anoche la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

«Nuestra prioridad urgente es cortar el suministro que llega al aeropuerto de Minsk», tuiteó por su parte la comisaria de Interior, Ylva Johansson, quien responsabilizó a Lukashenko de «poner en peligro a personas, incluidos niños, en condiciones de congelación» en la frontera entre su país y Polonia.

Turquía, Irak y los Emiratos Árabes Unidos se encuentran entre los países que se estima que son los principales puntos de origen de los vuelos que aterrizan en Minsk.

En su visita a Irak en septiembre pasado, Borrell solicitó a ese país «suspender los vuelos permanentemente» a Bielorrusia y Bagdad acordó «cooperar estrechamente» con la UE en temas migratorios.

Paralelamente, Von der Leyen urgió a los países de la Unión Europea a aprobar nuevas sanciones contra Bielorrusia por utilizar la migración irregular como arma política contra los Veintisiete, que calificó de «ataque híbrido».

Añadió que la UE «estudiará en particular cómo sancionar, incluso mediante listas negras, a las aerolíneas de terceros países que participan activamente en el tráfico de personas».

La declaración de Von der Leyen se produjo tras una conversación con el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki; la primera ministra lituana, Ingrida Simonyte, y el primer ministro letón, Arturs Krisjanis, para «expresar la solidaridad de la UE y discutir con ellos las medidas que la UE puede tomar para apoyarlos en sus esfuerzos por hacer frente a esta crisis» que les afecta de lleno.

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