Tokio.- El Gobierno de Japón instó hoy a las autoridades birmanas a detener el uso de la fuerza “de inmediato” contra los manifestantes, tras conocerse que en la víspera hubo más de una treintena de víctimas mortales debido a la represión de las protestas.

El Ejecutivo nipón “está muy preocupado” por esta represión violenta que ha dejado “muchos muertos y heridos civiles en varios lugares de Birmania”, según dijo este lunes en rueda de prensa su ministro portavoz, Katsunobu Kato.

“Japón critica fuertemente que, a pesar de las sucesivas peticiones de la comunidad internacional para detener la violencia contra los civiles, ésta continúe”, dijo Kato.

“No debe permitirse el uso de la fuerza, incluyendo los disparos contra los manifestantes, para reprimir unas protestas que han tenido lugar de forma pacífica”, añadió el portavoz.

Al ser preguntado sobre si Japón contempla ejercer sanciones u otras medidas de presión sobre Birmania debido a esta situación, Kato señaló que Tokio “estudiará sus posibles medidas relativas a la cooperación económica y política” en el marco de la comunidad internacional.

Más de 125 personas han perdido la vida durante la sangrienta represión de las manifestaciones en contra del golpe de Estado militar perpetrado el 1 de febrero en Birmania, que el domingo registró al menos 38 muertos según los datos de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP).

La mayoría de los decesos de la víspera se produjeron en Rangún, donde las fuerzas de seguridad dispararon munición real contra las personas que protestaban en al menos nueve barrios de la ciudad, la más poblada del país y su antigua capital.

La junta militar que tomó el poder de Birmania a comienzos del pasado mes de febrero anunció anoche en el canal público MRTV la imposición de la ley marcial en el popular barrio de Hlaing Than Yar, donde el domingo, según el portal Myanmar Labour News, varias factorías fueron consumidas por las llamas.

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