París,- La pandemia de coronavirus y las medidas de confinamiento adoptadas para frenarla provocaron una histórica recesión en Francia, con un descenso del PIB del 8,3 %, inédito desde la Segunda Guerra Mundial, según los datos preliminares revelados por el Instituto Nacional de Estadística (Insee).

El dato es mejor que el inicialmente previsto por el Insee, que apuntaba a una caída del 9 %, y que la proyección “prudente” del Ejecutivo, que se situaba en el 11 %, en buena medida porque el consumo interno en los dos últimos trimestres contribuyó a atenuar el hundimiento del segundo.

Pero, tal y como se esperaba, el PIB rompió la tendencia positiva que había marcado en 2019, cuando subió un 1,5 % y entró en un terreno de incertidumbre, ante las dudas que persisten sobre el futuro.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, indicó hace unos días en una audiencia en el Senado que el elevado gasto público -300.000 millones de euros en ayudas- y la persistencia de la pandemia hacen difícil alcanzar el crecimiento del 6 % anunciado para 2021.

Tras conocer la estimación preliminar del Insee, Le Maire defendió las políticas puestas en marcha por el Gobierno para detener el impacto de la crisis.

“Francia ha sufrido un golpe económico sin precedentes, pero también ha demostrado una auténtica capacidad de recuperación al final del año”, destacó el ministro, que reivindicó “la pertinencia de los dispositivos de apoyo adoptados que han protegido a empresas y asalariados”.

El Gobierno se aferra a los datos del último trimestre, en el que el segundo confinamiento adoptado en octubre pasado para frenar la pandemia fue mucho menos lesivo para la economía que el primero, decretado en marzo.

En medio de persistentes rumores de que las medidas de restricción se endurecerán en los próximos días para poner freno a las nuevas variantes del virus, que ha provocado ya casi 75.000 víctimas y más de 3,1 millones de contagios en Francia, la evolución del PIB de 2020 pueden ser una lección dentro del difícil ejercicio de combinar la lucha contra la covid y la actividad económica.

En el último trimestre del año pasado, la contracción económica fue del 1,3 %, según la estimación del Insee, lejos de los augurios que la situaban en torno al 4 %, como la del Banco de Francia.

El segundo confinamiento, mucho más suave que el primero, afectó menos a la economía, los colegios se mantuvieron abiertos y la mayoría de los trabajadores pudo proseguir su actividad.

El consumo interno se contrajo un 5,4 % entre octubre y diciembre, lejos de la caída del 11,6 % registrada entre abril y junio, lo que, tras la subida del 18,2 % del tercer trimestre, situó el descenso anual en el 7,1 %.

En diciembre el consumo interno se incrementó un 23 %, tras haber cedido un 18 % en noviembre, superando en un 3,7 % el nivel registrado doce meses antes.

Sumado al rendimiento del ahorro, que mejoró un 2,4 % tras haber aumentado un 24 % en el trimestre anterior, el mercado interno limitó su contribución negativa al PIB, que se situó en los 2,7 puntos negativos, tras haber aportado 19,4 puntos positivos en el tercer trimestre.

En el conjunto del año, la demanda interna contribuyó con 7 puntos negativos al PIB.

En paralelo, las exportaciones prosiguieron su recuperación en el tramo final del año, con una subida del 4,8 % en el cuarto trimestre, tras el crecimiento del 21,9 % del tercero, que contribuyeron a limitar la caída del 25,2 % registrada en el segundo.

El dato anual muestra un hundimiento del 16,7 % de las exportaciones, que habían progresado un 1,8 % en 2019.

Las importaciones, por su parte, se incrementaron pero de forma más moderada, un 1,3 % en el cuatro trimestre, tras el avance del 16,2 % registrado en el tercero, lo que situó su caída anual en el 11,6 %.

La contribución del comercio exterior al PIB fue de 0,9 puntos en el último trimestre, una décima más que en el anterior, para situar su aporte negativo anual en 1,5 puntos, cinco veces más que en 2019.

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