Tegucigalpa,- La COVID-19 ha dejado este sábado en Honduras 19 muertos, con los que ya suman 1.567 los fallecidos desde marzo, mientras que los contagios rondan los 50.000, según el estatal Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager).

De 1.266 nuevas pruebas PCR procesadas por el Laboratorio Nacional de Virología, 512 dieron positivo, con las que se elevó a 49.979 el número de contagios, indicó en cadena de radio y televisión el portavoz del Sinager, Francis Contreras.

Las pruebas de laboratorio, aunque siguen siendo pocas, hoy superaron el millar, después de varios días con una cifra menor, cuando se deberían practicar al menos 3.000 diarias según fuentes médicas que combaten la pandemia en los principales hospitales del país centroamericano.

De los 18 departamentos de Honduras, Cortés, en el norte del país, y Francisco Morazán, en el centro, ambos los principales epicentros de la pandemia, hoy sumaron 196 nuevos contagios el primero, y 63 el segundo.

A continuación están Santa Bárbara, en el occidente, con 52 casos, y Yoro, en el norte, que aportó 48 a las cifras del Sinager, mientras que el resto de los nuevos contagios se repartieron entre otros departamentos.

Según el Sinager, a nivel nacional hay 1.003 personas hospitalizadas, de las que 720 presentan una condición estable, 246 están graves y 37 son atendidas en unidades de cuidados intensivos.

Además, este sábado se contabilizaron otras 127 personas recuperadas, 90 de ellas en Cortés, con las que ya son 7.225 las que se han curado de COVID-19 en los cinco meses de pandemia que lleva Honduras, un país con cerca de 9,5 millones de habitantes, de los que más del 60 % son pobres.

La tasa de letalidad por COVID-19 es de 3,14 %, según el Sinager, que de nuevo ha advertido a la población de que la aparente reducción de contagios y muertes no es razón para confiarse y hay que seguir protegiéndose porque pueden surgir rebrotes, aunque según fuentes médicas las cifras han descendido porque las pruebas diarias de laboratorio siguen siendo pocas.

Debido a la falta de suficientes pruebas PCR de laboratorio, y a que muchas de ellas van con retraso por varias causas, todavía no se tiene una idea completa sobre la magnitud de la pandemia en Honduras, que además enfrenta una crisis económica a raíz del confinamiento forzado desde el 12 de marzo.

LENTA REACTIVACIÓN ECONÓMICA

El país ha retornado en las últimas dos semanas a la fase uno de la reactivación económica, de manera gradual y con rigurosos protocolos de bioseguridad, para evitar contagios en las empresas y negocios que han abierto al público, como también han hecho oficinas gubernamentales.

El primer intento de la reactivación económica, a mediados de junio, fracasó porque algunos establecimientos y clientes no cumplieron con las medidas sanitarias.

De momento las personas no reincorporadas a sus actividades solo pueden salir de casa una vez cada quince días, entre lunes y viernes, a partir del último dígito de su carné de identidad, o pasaporte en el caso de los extranjeros. Sábado y domingos todo está cerrado y no sale nadie.

Muchos de los negocios que han abierto en los últimos días han tenido pocos clientes, no han podido incorporar a todos sus empleados y están teniendo gastos adicionales en protocolos sanitarios de seguridad y otras necesidades, por lo que ven difícil la recuperación de sus empresasl, a menos a corto plazo.

El toque de queda decretado en Honduras el pasado mes de marzo fue prolongado la semana pasada hasta el 23 de agosto.

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