Santo Domingo.- El nuevo presidente de República Dominicana desde este domingo, Luis Abinader, es un rico empresario que se ha rodeado de otros ejecutivos de grandes corporaciones con el propósito de implantar en el Gobierno un modelo de gestión ética, eficiente y profesional a la imagen del sector privado.Abinader, economista de formación, es el primer presidente de América Latina elegido durante la pandemia y, curiosamente, él mismo padeció la COVID-19 el pasado junio, lo que le obligó a recluirse en casa dos semanas en plena campaña electoral.

Nacido el 12 de julio de 1967 en Santo Domingo, en el seno de una familia acaudalada de ascendencia libanesa, es el primer mandatario dominicano nacido después de la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1961).

¿UN “OUTSIDER” DE LA POLÍTICA?

Siempre enfundado en trajes elegantes, Abinader nunca ha ocupado un cargo público y ha dedicado toda su vida profesional al grupo Abicor, empresa familiar fundada por su padre, que es dueña de hoteles, una universidad y una de las fábricas de cemento más importantes del país.

Sin embargo, no se le puede considerar un advenedizo en la política puesto que se inició en la vida partidaria hace 15 años de la mano de su padre, quien además de empresario fue senador.

Fue candidato a la Vicepresidencia en 2012 como compañero de fórmula del expresidente Hipólito Mejía y es la segunda vez que aspira a la jefatura del Estado al frente del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Ganó las elecciones del pasado 5 de julio de forma contundente, logrando también el control de la Cámara de Diputados y del Senado, con la promesa de acabar con la corrupción, la impunidad, el caudillismo, el clientelismo y el régimen de privilegios que, según él, promovía el presidente saliente, Danilo Medina.

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Abinader se enorgullece de que las empresas de su familia nunca han hecho negocios con el Estado, lo que descarta de entrada cualquier sospecha de corrupción.

IDEOLOGÍA CON MATICES

En un país en el que la dicotomía izquierda-derecha está desdibujada y subordinada a intereses coyunturales, las propuestas de Abinader varían entre lo liberal y lo socialdemócrata.

Rodeado de grandes empresarios y banqueros, antes de asumir el cargo puso en marcha un plan para cortar gastos y adelgazar el Estado, a través de la eliminación de varias instituciones que considera nidos de corrupción y de distribución de cargos entre los partidarios del anterior Ejecutivo.

También ha prometido impulsar una reforma fiscal para atraer más inversiones extranjeras, que en el país caribeño llevan décadas beneficiándose de un régimen tributario ventajoso.

Su receta para reactivar la economía tras la pandemia se basa en incrementar el gasto público a través de subsidios, transferencias de efectivo y préstamos blandos para las personas y las empresas.

UN MAYOR ACERCAMIENTO A WASHINGTON

En política exterior, el nuevo Gobierno ya ha dado pasos para estrechar, aún más si cabe, las relaciones con Estados Unidos, país del que República Dominicana tiene una gran dependencia en los ámbitos económico y comercial, además de en política exterior.

En los últimos días, la cúpula del partido de Abinader ha renegado públicamente del Foro de Sao Paulo, grupo latinoamericano de partidos de izquierda al que pertenece el PRM desde su fundación, aunque de momento no ha solicitado su baja del mismo.

En principio, esto no supone grandes cambios con respecto a la política exterior del presidente Medina, cuyas buenas relaciones iniciales con el chavismo derivaron en acritud, en el reconocimiento del opositor Juan Guaidó como presidente de Venezuela y en la firma del documento del Grupo de Lima que, el pasado viernes, pidió que se forme un Gobierno de transición en Caracas.

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UN HOMBRE ABURRIDO

En varias ocasiones, el nuevo presidente se ha definido a sí mismo como un hombre “aburrido”, dice que no bebe alcohol y dedica su cada vez más reducido tiempo libre a ver series dramáticas de televisión.

Abinader está casado desde hace 25 años con la también descendiente libanesa Raquel Arbaje, con quien ha procreado tres hijas.

Es licenciado en Economía en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, tiene estudios de posgrado en finanzas corporativas e ingeniería financiera en la Universidad de Harvard y de gerencia avanzada en Dartmouth College en New Hampshire. EFE

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