EE.UU.- El estado de New York publicó una lista actualizada que incluye a fallecidos en geriátricos y centros de cuidados para adultos que se asume o se ha confirmado que padecieron COVID-19, con lo que suma más de 1.700 personas que no habían sido contabilizadas previamente, hasta superar las 4.800 muertes en centros para el cuidado de ancianos.

El documento incluye información a fecha de este domingo que ha sido proporcionada por las propias residencias al estado y se remonta al pasado 1 de marzo, con algunas de ellas, la mayoría situadas en la ciudad de Nueva York y en Long Island, registrando decenas de fallecidos por coronavirus en sus instalaciones.

Las peores cifras las han registrado el Parker Jewish Institue for Health Care and Rehab del distrito de Queens, con 71 fallecidos confirmados de COVID-19, y el Isabella Geriatric Center, uno de los más grandes de la ciudad de New York, con 64 fallecidos, muchos más de los que había revelado (13) hace unas semanas.

Unas 22 residencias han informado de al menos 40 fallecidos en sus instalaciones, pero en la lista no se incluyen los fallecidos fuera de estas, por ejemplo en hospitales, lo que sugiere que las cifras son superiores.

El estado de New York es el gran epicentro de la pandemia en EE.UU., con 327.577 de los 1,218.555 millones de casos positivos en el país, y 25.000 de las 70.722 muertes a nivel nacional.

La Administración del gobernador Andrew Cuomo se ha enfrentado a escrutinio durante la crisis del coronavirus por la gestión de la población vulnerable de estos centros, que han resultado duramente azotados con prácticamente un quinto de los fallecidos por COVID-19 en el estado, así como por la divulgación de datos.

El estado, que regula este sector operado por residencias privadas, ordenó modificar los protocolos de visita el 6 de marzo y suspenderlas el 12 de marzo para intentar contener la entrada del coronavirus, pero en las últimas semanas ha trascendido cómo algunos centros se han visto sobrecargados por los enfermos y los fallecidos.

Cuomo ha insistido en que si las residencias no pueden gestionar el cuidado de sus pacientes, tengan COVID-19 o no, deben comunicárselo al estado para que sean transferidos a otras instalaciones y las que no lo hagan o no informen de sus acciones pueden afrontar multas o perder su licencia.

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