San José,- Las autoridades de Costa Rica contabilizan hasta este miércoles 713 casos de la enfermedad de la COVID-19 y mantiene una curva en descenso de pacientes activos, mientras que la policía ha arrestado a 226 personas que incumplieron órdenes sanitarias.

El director de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud, Rodrigo Marín, dijo en una videoconferencia que de los 713 casos registrados desde el 6 de marzo (día del primer positivo en el país), ya se han recuperado de la enfermedad 323 personas, y han muerto 6 pacientes.

En la actualidad hay 16 pacientes hospitalizados, de los cuales 8 se encuentran en unidades de cuidados intensivos.

Por su parte, el Ministerio de Seguridad detalló que han sido clausurados 9.524 establecimientos, se han arrestado a 226 personas por desacato a las medidas emitidas por el Ministerio de Salud, y se han multado 13.047 conductores que no respetaron las restricciones de circulación.

Las personas que no acatan las medidas sanitarias se exponen a multas económicas y hasta procesos penales dependiendo de la gravedad de la falta.

En materia migratoria, las autoridades han impedido el ingreso al país de 8.540 personas extranjeras, la mayoría en la frontera con Nicaragua.

“Hemos sido constantes con este trabajo a nivel nacional, en coordinación con las distintas autoridades, para actualizar las medidas sanitarias a fin de que se vayan adaptando a la realidad de la evolución del virus”, dijo el ministro de Seguridad, Michael Soto.

Costa Rica, que detectó su primer caso de la COVID-19 el 6 de marzo, no ha ordenado una cuarentena generalizada, pero sí ha cerrado parcial o totalmente diversas actividades económicas.

Desde mediados de marzo Costa Rica cerró sus fronteras al ingreso de extranjeros, suspendió el curso lectivo y eventos masivos, y además mantiene cerradas las playas, los parques, los parques nacionales, los bares, las discotecas y los casinos.

Además, mantiene vigente una restricción para la circulación de vehículos por franjas horarias y por número de placa.

Los restaurantes, tiendas y otros negocios pequeños pueden operar a un 50 % de su aforo y con estrictas medidas de salud, mientras que los supermercados y las farmacias están abiertos pero con reglas higiénicas y para evitar la aglomeración.

La curva de casos activos viene en descenso, por lo que el Gobierno ha comenzado a permitir, con limitaciones, algunas actividades que estaban prohibidas como los gimnasios, centros de entrenamiento deportivo y los salones de belleza.

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