Santiago de Chile.- Las autoridades sanitarias informaron este jueves de que en las últimas 24 horas se dieron 516 nuevos casos de COVID-19, lo que eleva la cifra total a 11.812 contagios, e indicaron que 168 personas han fallecido, tras registrarse ocho nuevas muertes.

Desde que se detectó el primer caso, el pasado 3 de marzo, ya se han recuperado 5.804 pacientes, lo que supone el 48 % de los contagiados, y actualmente hay 316 personas ingresadas con ventilación mecánica, de las cuales 75 están en condición “crítica”.

Chile, uno de los países que más testeos hace de la región y que registra una tasa de positividad cercana al 8 %, cuenta además con 1.614 ventiladores mecánicos, de los cuales 536 aún están disponibles, aunque las autoridades esperan llegar a 4.263 aparatos para mediados de junio.

“Desde enero, nos preparamos para un escenario mucho más duro de lo que ha sido hasta la fecha”, reconoció en su rueda de prensa diaria el ministro chileno de Salud, Jaime Mañalich.

El ministro, sin embargo, sí mostró preocupación en torno a los brotes de coronavirus que han surgido en los últimos días en Quilicura y Estación Central, dos barrios de la capital “donde hay una gran acumulación de población muy vulnerable y, por lo tanto, un grave riesgo de transmitir la infección”.

“Ayer se logró convencer a 50 personas de las 250 en Quilicura de que se trasladaran a distintos hostales sanitarios y esperamos que eso siga hoy día para lograr que las 250 personas de esta comunidad puedan hacer su cuarentena en forma segura”, agregó.

Chile se encuentra bajo estado de excepción por catástrofe desde el pasado 18 de marzo, con toque de queda desde las 22.00 horas, con fronteras, colegios, universidades y todos los comercios no esenciales cerrados.

A pesar de que es uno de los tres países con más casos de la región, Chile no ha decretado el confinamiento obligatorio a nivel nacional, como han hecho otros con menos contagios como Argentina, Bolivia, Colombia y Perú.

El Gobierno ha optado por un modelo de “cuarentenas selectivas y estratégicas”, con restricciones de movimiento que se imponen y se levantan semanalmente en cada comuna (barrio) o en cada ciudad en función de los datos epidemiológicos de contagios.

“Cada día es más evidente que las cuarentenas estrictas de mantener a niños, sobre todo vulnerables, en sus domicilios traen efectos adversos”, apuntó el ministro, quien insistió en que se está trabajando en un plan de vuelta a la “nueva normalidad”, que incluye la apertura progresiva de clases y comercios.

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