Por Juan Cruz Triffolio

Sociólogo- Comunicador Dominicano

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Bastó sólo mencionar el calificativo de Rabo Duro para que los tertulianos explotarán de la risa y empezarán a cuestionarnos sobre la razón de tan curioso apelativo para designar una demarcación territorial.

En un principio, algunos creyeron que se trataba de una inventiva del momento en ánimo de motivar a la chanza.

Lo cierto es que con su constante insistencia tuvimos que emplearnos a fondo para, al final de encuentro, convencer de que, existe en Salcedo, La Flor de la Patria, un legendario, populoso y combativo barrio con la insólita y original denominación: Rabo Duro.

Se trata de una singular toponimia cuyas razones de existencia se pierden en las brumas del tiempo tal y como generalmente ocurre al tratar de encontrar una explicación convincente de algunos nombres de comunidades urbanas y rurales en el país.

No obstante, en el caso que nos ocupa se registran versiones orales y escritas que, a pesar de su diversidad, por su lógica e hilaridad, lucen convirtiese en herramientas claves para conocer el por qué, hoy en día tenemos en la cuna de doctor Manuel Antonio Tejada Florentino y la doctora Fé Violeta Ortega, entre otros iconos de dignidad y patriotismo, una demarcación territorial designada como Rabo Duro.

Como explicaciones causales circula la versión de que el topónimo tuvo su origen dado que, durante un considerable tiempo, deambula por las calles y patios del vecindario una inquieta y amorosa perrita que, exhibiendo siempre su rabo erguido y con sus movimientos graciosos, logró adueñarse de la admiración y el cariño de los pobladores.

Su rabito tieso y sus insinuantes movimientos, con el discurrir del tiempo, motivó que los moradores de lugar en cuestión acuñaran, paulatinamente y fruto de Ley de la costumbre, el nombre de Rabo Duro al lugar.

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Otras fuentes sostienen que la singular denominación procede del hecho que uno de los primeros núcleos familiares radicados en el barrio en cuestión, ubicado al Este de municipio de Salcedo, tenía como característica muy acentuada que sus mujeres anonadaban a cualquier curioso por sus empinados glúteos al momento de caminar y de su taconeo seductor.

No olvidemos que, tal como refieren algunos autores, cuando en la República Dominicana se hace mención al término “rabo”, además de evocar a uno de los extremos de cuerpo de ciertos animales, también nos referimos a las nalgas o glúteos de la mujer, lo que en otras latitudes se conoce como “chapas”.

De la familia anteriormente aludida, hay quienes aseguran que responde al apellido Alifonso y de ser así, no hay duda que se rememora a un núcleo integrado por personas humildes, laboriosas, ejemplarizantes y de gratos recuerdos en la comunidad salcedense.

Al margen de la curiosidad que despierta el origen del nombre Rabo Duro, vale recordar que en el orden político, durante el tristemente célebre mandato de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, esa comunidad sirvió de escenario para las más diversas y aguerridas protestas de la otrora provincia Salcedo y gran parte de la región del Cibao.

También representó Rabo Duro, durante varios años, el epicentro de los principales brotes de lo que muchos consideramos debió ser el inicio del proceso de industrialización de la provincia, cimentado en la producción de chocolate y helados en sorbeteras de una calidad y cantidad capaz de garantizar su comercialización regional y nacional.

La falta de un verdadero incentivo estatal, unida a las constantes interrupciones del servicio eléctrico, caracterizado por el pago de una factura abusiva, además de la despiadada competencia representada por importantes empresas de igual naturaleza, existentes en otros puntos de la región, con volúmenes exorbitantes de capitales, entre otras razones, llevaron rápidamente a la quiebra a los incipientes emprendedores salcedenses.

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Por sólo mencionar algunos casos, algo similar ocurrió con la fábrica de “mabí de bojuco indio”, encabezada por el siempre laborioso Sijín Pérez, quien en su espaciosa pulpería ofrecía al parroquiano un excelente producto, al igual que con aquellas familias dedicadas a producir suculentas y variadas picaderas para el momento de los bautizos, cumpleaños y bodas, y las que producían el famoso dulce tipo “kilometro”, elaborado en base a batata y jengibre.

Hablar de Rabo Duro es hacer referencia a una cantera de hombres y mujeres ejemplo del trabajo tesonero, la honradez y el compromiso patrio que enorgullecen a la colectividad salcedense, constituyendo un paradigma a nunca olvidar y siempre seguir, aun el nombre de su barriada continúe motivando a la risa y a la chanza.

Vaya para todos ellos nuestra expresión de gratitud y respeto.

Así de simple…

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