México, (EFE).- La tercera edición del Festival Internacional de las Luces (Filux) invade la capital mexicana con veinte espectáculos gratuitos llenos de luz y color en diecisiete sedes hasta este domingo.

Justo en frente del Museo de la Luz, el suelo empedrado del centro histórico está iluminado por los cactus multicolores de la instalación «Cactiana», del arquitecto Miguel Bolívar.

Y, al cruzar el patio del museo, la exposición «Experimentos de luz» ocupa la instalación con las obras del maestro del cristal, el italiano Narcissus Quagliata, y las de su hijo, el diseñador industrial Orfeo Quagliata.

Orfeo explicó a Efe que, al crecer en el estudio de su padre, siempre ha estado «rodeado de luz y color», pero mientras que la obra de Narcissus Quagliata reflexiona sobre el papel de la luz en la evolución del ser humano, su trabajo es mucho más sensorial y visual.

«La luz siempre nos sorprende, siempre nos hace ver cosas que nunca pensamos ver», dijo Orfeo, el creador de «Kryptomights», una pieza compuesta por espejos hechos a mano que forman un gran espejo de forma irregular poliédrica, con un led verde dentro muy potente que refracta miles de veces.

Aun con las pupilas impregnadas de verde criptoniano, el visitante descubre la obra de la australiana Amanda Parer, «Intromisión», en la Plaza de Santo Domingo, donde unos conejos gigantes iluminados conquistan el espacio público.

En el Palacio de Bellas Artes se contempla la proyección audiovisual de la austríaca Teresa Mar, «Paradiso», en la que imágenes de animales y paisajes tiñen el histórico edificio.

La obra del cineasta mexicano Eugenio Polgovsky «Laberinto de luz (el Kiostrópetro)» se instala en el Kiosko de la Alameda, en el que mediante un zootropo y con prismas de cristal difracta la luz blanca.

Uno de los voluntarios del Filux, Andrés García, que ya lleva tres años en el festival, comentó a Efe que este es el primer año que colabora en un espacio al aire libre, ya que en las otras ediciones había estado en museos, y celebra que en esta vez las sedes se hayan ampliado de quince a diecisiete.

Cruzando toda la avenida Juárez, el «Arcoiris Global», una instalación de arte público creada por Yvette Mattern, baña el centro histórico con siete rayos de luz láser representando el espectro del arcoíris, con una trayectoria que alcanza hasta los 60 kilómetros.

La proyección de luz láser de más de 120 watts parte del Monumento de la Revolución, donde centenares de personas disfrutan tanto del arcoíris como de las fuentes de colores. EFE

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