París-Francia.- El modisto Jean-Paul Gaultier, brillarán en el Grand Palais a partir de mañana, en una exposición que llega tras haber conquistado a cerca de un millón y medio de personas en nueve ciudades del mundo.

De Dallas, San Francisco, Rotterdam, Estocolmo, New York, Londres y Melburne, esta exhibición creada en 2011 en Montreal, podrá disfrutarse en la ciudad que vio nacer el arte de Gaultier hasta el 3 de agosto.

La próxima etapa del periplo será Múnich.

En el Grand Palais, Gaultier comparte techo con otras dos memorables exposiciones, las recién inauguradas. La exhibición es la primera que el Grand Palais dedica a la moda.

Reúne 175 conjuntos, pero también fotografías, abundante material audiovisual, dibujos y documentos muy diversos para reflejar el origen, la inspiración, la carrera y el universo coloreado y anticonformista del modisto, considerado como uno de los más grandes de la historia francesa.

La inauguración primaveral coincide con la presentación del primer desfile del “niño rebelde de la moda”, como le apodó pronto la prensa nacional, que tuvo lugar en 1976 en el vecino Palais de la Decouverte, edificio que forma parte del gigantesco recinto de techo acristalado construido para la Exposición Universal de 1900.

La fundación de una casa de costura con su propio nombre, en 1997, el interés multicultural del artista que dio a la cantante Madonna sus celebérrimos senos puntiagudos, la pasión por el corsé descubierto de niño, junto con su amor por la innovación y la transgresión, son algunas de las facetas destacadas.

La exposición da cuenta de su virtuosismo técnico, por supuesto, así como de sus múltiples colaboraciones con otros artistas de su tiempo, como Andy Warhol, David LaChapelle o Richard Avedon; cineastas como Luc Besson y Peter Greenaway.

Gracias a un recorrido temático dividido en ocho secciones, la muestra abarcar el personalísimo itinerario de un modisto capaz de crear códigos cargados de humor, lejos de la estética tradicional, gracias a una inspiración que parte de la calle y la sociedad, pero también en la ciencia ficción, el arte, la filosofía o la música.

Una escenografía especial, con numerosos objetos y documentos que el público verá por primera vez y una instalación que propone una inmersión total en el mundo Gaultier, aspiran a marcar la diferencia parisiense respecto a anteriores ediciones.

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