Patricia Highsmith la “artista del mal vuelve con fuerza 20 años después de su muerte: “rescatan” íntegra su obra y el cine adapta varias de sus novelas.

Highsmith era la “artista del mal”, una mujer que destilaba “calidad literaria y su fantástica capacidad de creación de atmósferas perturbadoras y de personajes inolvidables”, como Tom Ripley, el más icónico.

“El talento de Mr.Ripley”, “Extraños en un tren”, “Crímenes imaginarios”, “Ese dulce mal”, “El grito de la lechuza” y “El diario de Edith” son las 6 novelas reeditadas.

Coincidiendo con el “boom” mundial de la novela negra se ha producido un renovado interés internacional por los libros de esta autora, considerada como una de las mejores escritoras de su generación, en la que figuran sus amigos Jane Bowles, Aaron Copland, Jerry Robbins, John Gieldud, Carson MacCullers, Arthur Koestler y Wolfgang Hildesheimer y W.H. Auden.

Un auténtico “revival” de Highsmith, que está siendo relanzada también, además de por Anagrama, por W.W. Norton, la editorial independiente más prestigiosa de Estados Unidos, la feminista británica Virago, la italiana Bompiani y la suiza Diogenes, a la que la autora, fallecida en 1995, nombró albacea de su obra.

También el séptimo arte se suma a este resurgir de Highsmith. Todd Haynes ha concluido el rodaje de “Carol”, protagonizada por Catte Blanchett y Rooney Mara; adaptación de la novela del mismo título que escribió a sus 27 años y que narra el amor entre dos mujeres a principios de la década de los años 50 del siglo XX.

Insólita en su tiempo porque la relación lésbica no termina mal, la novela fue publicada en 1951 como “El precio de la sal” y con el seudónimo de Claire Morgan. En 1989, la reimprimió con su verdadera identidad, con el título “Carol” y con un prólogo en el que mostraba su satisfacción por haber mostrado esperanza a otras lesbianas.

En marcha está una versión de “El cuchillo”, con Andy Goddard en la dirección y Patrick Wilson y Jessica Biel como protagonistas, y se negocian adaptaciones de “Mar de fondo” y “Ese dulce mal”.

Negociaciones que llegaron a buen puerto para la versión que el realizador David Fincher y el actor Ben Affleck harán del clásico de Alfred Hitchcock, “Extraños en un tren”, basada a su vez en la primera y exitosa novela publicada por Highsmith en 1950, y con cuyos derechos cinematográficos pudo conocer Europa en un viaje que le inspiró la primera de las cinco historias de Tom Ripley.

Fue Alain Delon el primer actor en dar vida al considerado como más carismático psicópata de la literatura moderna en “A pleno sol” (1960), versión para el cine de “El talento de Mr. Ripley”.

“He perdido la sensación del bien y del mal”, escribió Highsmith en su diario cuando terminó de escribir esa novela que ejerció en ella un poder liberador de la moral convencional y que volvería a ser adaptada para la gran pantalla por Anthony Minghella en “El talento de Mr.Ripley” (1999), con Matt Damon de protagonista, y por Liliana Cavani en “El juego de Ripley” (2002), con John Malkovich.

Wim Wenders, Claude Miller, Claude Chabrol o Sydney Pollack forman parte de la larga lista de cineastas atrapados por el magnetismo de las novelas de Highsmith, cuya obra estuvo marcada por la relación de amor-odio con su madre y su homosexualidad.

Hija no deseada, sus padres -diseñadores gráficos- se separaron antes de que naciera el 19 de enero de 1921 en Fort Worth (Texas). Creció con su abuela hasta los seis años, cuando se fue a vivir a Nueva York con su madre y su padrastro, de quien adoptó el apellido.

Creció con sentimiento de abandono, con un “intenso odio” que le hacía tener “sentimientos asesinos”, escribió en sus diarios.

La temprana conciencia de su homosexualidad también marco su obra y su vida, cuya mayor parte transcurrió en Europa, especialmente en Francia y Suiza, donde murió y reposan sus restos.

La sucesión de sus atormentados romances, su alcoholismo, su tabaquismo, su miedo a la locura, su carácter difícil quedaron en segundo plano frente a su arrolladora fuerza creativa. Sus novelas y relatos son tan perturbadores como adictivos.

Patricia Highsmith, nacida con el nombre de Mary Patricia Plangman nació en Fort Worth, Texas. Sus padres, Jay Bernard Plangman y Mary Coates, se divorciaron antes de que naciera. Debido a ello, no conoció a su padre hasta cumplir los doce años. Se trasladó con su madre a Greenwich Village, en Nueva York. Y, durante los primeros años de su vida, fue educada por su abuela materna, Willi Mae. En 1924 su madre se casó con Stanley Highsmith, del que Patricia tomaría el apellido.

Patricia mantuvo una relación complicada con su madre y su padrastro. Según ella misma ha confesado: su madre intentó abortarla bebiendo aguarrás.

Highsmith nunca superó esta relación de amor y odio con su madre. Tanto así que la inspiró para escribir “The Terrapin,” en el cual un joven apuñala a su madre.

Su vocación por la escritura fue tempranísima; era lectora voraz. Le interesaban temas relacionados con la culpa, la mentira y el crimen, que más adelante serían los temas centrales en su obra. A los ocho años descubrió el libro de Karl Menninger La mente humana y quedó fascinada por los casos que describía de pacientes afligidos por enfermedades mentales. Los análisis de este autor sobre las conductas anormales influyeron en su percepción de los personajes literarios.

Empezó a escribir gruesos volúmenes desde los 16 años hasta su muerte con ideas sobre relatos y novelas, así como diarios. Todo este material se conserva en los Archivos Literarios Suizos, en Berna.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí