Enrique Rubio

Riad,  (EFE).- La distancia entre el mundo árabe y Suramérica no se mide solo en kilómetros sino también en toneladas de incomprensión y desconocimiento, por lo que ambas regiones quieren apostar por la cultura para acercar dos mundos con más nexos de unión de lo que aparentan.

Los países árabes y suramericanos pretenden convertir los contenidos audiovisuales y la literatura en las plataformas desde las que se derriben estereotipos y su construya una nueva asociación.

Esa voluntad ha quedado de manifiesto en la III reunión de ministros de Cultura del foro ASPA, que reúne a 37 países del Cono Sur y del mundo árabe durante tres días en Arabia Saudí.

Sin embargo, no es la primera vez que estas naciones abogan por tender puentes a través de la cultura y luego los proyectos caen en el limbo de las buenas intenciones.

En las precedentes reuniones de Argelia (2006) y Río de Janeiro (2009), se aprobaron proyectos como el de la Biblioteca Árabe-Suramericana, que acogerá Argelia, o el Instituto de Investigaciones Suramericanas, que albergará Marruecos.

Por una razón o por otra, estos planes todavía no han sido materializados.

La reunión de Riad tendrá que “concretar los proyectos que no se han puesto en marcha, ya sea por falta de coordinación o por otras consideraciones, lo que ha hecho que el plan aprobado en Río no se haya ejecutado de verdad sobre el terreno”, consideró el representante del Ministerio marroquí de Cultura, Morad Rifi.

El borrador de la llamada Declaración de Riad, al que tuvo acceso Efe y que deberá ser aprobado por el plenario de ministros a partir de mañana, tampoco se queda corto en buenos propósitos, aunque no aporta nuevas iniciativas de calado.

Donde todos los presentes coinciden es en que esta ansiada unión entre dos regiones tan dispares no surge de la nada.

“Hay un patrimonio histórico común de una riqueza extraordinaria. Hay que aprovechar eso para hacer de la cultura el sustrato real que acerque a los pueblos”, dijo Rifi en declaraciones a Efe.

En una presentación ante los expertos, el director de Cultura de la Liga Árabe, Mohamed al Sufi, rastreó en los orígenes islámicos de la cultura suramericana y aportó un dato sorprendente: entre el 6 y el 7 por ciento de los latinoamericanos es de origen árabe.

La civilización arabomusulmana llegó por primera vez al continente americano a través de los moriscos españoles -“cristianos de día y musulmanes de noche”- que emigraron desde España y llevaron sus costumbres a Suramérica.

Pero fue en el siglo XIX, con la llegada masiva de inmigrantes sirios y libaneses, seguidos por los palestinos, cuando la presencia de árabes alcanzó su esplendor en la región.

Al Sufi reconoció la lentitud en el desarrollo de la Biblioteca ASPA en Argel, aunque la representante argelina anunció que el concurso de licitación para su construcción se abrirá ya en junio, y se resolverá para octubre.

Rifi, por su parte, aseguró que el Instituto de Investigación que acogerá su país en la ciudad de Tánger estará listo para finales de 2015.

Junto a estos proyectos, la traducción de autores suramericanos al árabe y viceversa debe suponer un puntal en esta cooperación, según explicó a Efe la directora de Política Cultural de Argentina, Mónica Guariglio.

“Hay escritores extraordinarios en cualquiera de nuestros países y eso puede fortalecer la relación”, dijo Guariglio, quien también abogó por “la filmografía y los contenidos audiovisuales culturales como vehículos de circulación de la diversidad”.

Argentina apostará también en la reunión por elevar la coordinación en la lucha contra el tráfico ilícito de piezas arqueológicas y el expolio de los yacimientos, algo que Suramérica “ha sufrido mucho, y lo sigue sufriendo”.

Estos planes deberán quedar refrendados a partir de mañana, cuando se inaugure formalmente el encuentro y los ministros de Cultura aprueben una declaración en la que tendrá un especial peso la “preocupación por la escalada de casos de retratos negativos y estereotipados de la religión”.

Como dijo a Efe el director para las Américas de la Liga Árabe, Ibrahim Mohieldin, “para los árabes, Suramérica es fútbol, carnaval y samba; para los suramericanos, somos camellos y petróleo. Hay que romper con eso”. EFE

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