La Voz de Rusia.El posible viaje de Edward Snowden a Alemania es la noticia más sensacional para este fin de semana en el ámbito del escándalo en torno al espionaje global de la Agencia estadounidense de Seguridad Nacional.

Parece ser que el prófugo de los servicios secretos de EEUU haya aceptado rendir su testimonio ante los parlamentarios y la procuraduría alemanes sobre el trabajo de la NSA en Alemania. Lo más seguro es que Snowden lo haga en Moscú. Si es que el asunto llegue hasta la declaratoria. En Berlín será muy difícil garantizarle la seguridad y la no extradición a EEUU. El diputado Hans-Christian Stroebele, quien representa en la Bundestag a los verdes, se comprometió a organizar el encuentro parlamentario con Snowden.
Los periódicos alemanes señalan que la iniciativa de los verdes ha provocado mucho nerviosismo en la cancillería de Angela Merkel. Stroebele llegó a Moscú observando todas las reglas de la clandestinidad: el Ministerio de Exteriores, ni la Cancillería estaban enterados de la visita. En Berlín tampoco están muy ansiosos de recibir al principal denunciador de la NSA. En primer lugar, Snowden puede decir muchas cosas malas sobre la amplitud de la cooperación de los servicios especiales alemanes con la NSA. En segundo lugar, eso les permitirá a los norteamericanos poner todo al revés. Ahora los alemanes le reprochan a Washington su juego deshonesto y el espionaje contra un aliado leal. Con la llegada de Snowden a Berlín o los amplios contactos con los alemanes en Moscú, EEUU puede perfectamente acusar a Berlín de colaborar con el traidor. La primera cosa, ni la segunda prometen nada bueno.
En el contexto de esas noticias, hasta ha perdido su impacto la información de los periódicos italianos de que la NSA también espiaba a la Santa Sede. Según escribiera la revista italiana Panorama, “la gran oreja de EEUU” también escuchaba las conversaciones del papa Benedicto XVI, así como pláticas de los cardenales durante el cónclave del 12 de marzo de 2013, y las del nuevo papa Francisco I.
Mientras tanto, la reputación de Obama y la confianza hacia él en Europa están minados a tal grado que algunos periódicos alemanes y franceses señalan con escarnecimiento que Obama va acercándose impetuosamente al nivel de aversión que el Viejo Mundo alguna vez sintiera por su antecesor George Bush hijo. Efectivamente, reprimendas tan duras por parte de Berlín y París, de la Casa Blanca de Obama en relación al espionaje, ni siquiera Bush hijo había visto.
En Berlín, París y Bruselas hasta hablan de revisar algunos convenios con EEUU en el área de intercambio de información y de posponer los nuevos. Como manifestara la canciller Angela Merkel, primero “hay que restablecer la confianza”.
Pero, lo más seguro es que el asunto sea arreglado sin hacer mucho ruido y acabe con meras consultas interdepartamentales entre Europa y EEUU. Probablemente, EEUU solo tendrá que “sonrojarse” un poco en las Naciones Unidas, a mediados de noviembre. Alemania y Brasil presentaron en el secretariado de la ONU un proyecto de resolución de la Asamblea General sobre la inadmisibilidad del espionaje electrónico, que será puesto a votación antes del 27 de noviembre. El documento llama a las naciones miembros de la ONU a “crear a nivel nacional mecanismos independientes de control, capaces de garantizar la transparencia y obligar a rendir cuentas sobre la vigilancia de los medios de comunicación, la intercepción de comunicados y recolección de información personal, que realizan los países”.
El escándalo no fue provocado porque los servicios norteamericanos de inteligencia espiaran a Europa: eso se sabía bien y desde hace mucho, manifestó a La Voz de Rusia Vladímir Slatinov, experto del Instituto ruso de estudios humanitarios y políticos. Lo que fue un shock para Europa es el descaro y la amplitud que había alcanzado ese espionaje:
 —Los hechos revelados, desde luego, golpearon fuertemente a la actual administración norteamericana. Ahora Obama deberá desagraviar el escándalo, en primer lugar a costa de su reputación. Y lo más importante es que habrá que construir un nuevo mecanismo de cooperación entre los servicios de inteligencia en este ámbito. Habrá que imponer ciertas restricciones al manejo tan libre por parte de los servicios secretos estadounidense de sus aliados más cercanos. Difícilmente las relaciones entre Europa y EEUU cambien radicalmente, no se trata de romperlas.
La semana del “ajuste de cuentas” en torno al escándalo con la NSA concluyó en EEUU con las promesas de la Casa Blanca de reformar la actividad de la dependencia de espionaje e implementar algunas medidas de “contención” de dicha entidad.
Es una gran pregunta si se puede reformar el aparato de la NSA. Desde luego, nadie espera que vayan a proceder con rudeza contra la Agencia: en ningún país del mundo sucede esa clase de reformas con las dependencias de inteligencia. Pero, es perfectamente factible moderar su apetito y su “vuelo automático” realizado sin control de la administración.
Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2013_11_04/En-la-ONU-discutiran-sobre-la-NSA-y-le-cortaran-un-poco-las-orejas-5130/

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