Severo Rivera

Santo Domingo. Corría la década del 90 cuando conocí a Frederick Martínez (El Pachá).  En esa época asumí que su comportamiento desenfrenado pública y privadamente era el fruto de la juventud, por lo que había que darle tiempo hasta que madurara un poco y se aterrizara. Pero no fue así. Continuó su senda sin aprender de los errores y convertirlos en oportunidades para crecer.

En medio de todo, su talento le allanó el camino. Su estilo fue una novedad, al igual que lo hizo Domingo Bautista en una época. Cayó bien, no aprendió de sus errores.

El tiempo pasó, su carrera fue perdiendo brillo por la inmadurez y su manejo en los proyectos que le siguieron tras la desaparición de ese programa.  Pretendía sustentar su carrera en escándalos y con ello mantenerse en la cresta mediática.  Mientras eso sucedía, otros talentos sacaban la cabeza con buenas apuestas.

El Pachá tuvo una alfombra para lograr posicionarse y trascender más allá de la banalidad. Se encargó de enterrar su carrera y le propinó una estocada mortal cuando besó en la boca a Fernando Villalona mientras participaba en su programa de televisión que al que le quedaba poco tiempo en el aire. Pero no aprendió de sus errores.

En esa ocasión laboramos para el periódico Listín Diario y recuerdo que la escena la reprodujo Nuria Piera en su popular programa por Color Visión. La acción provocó el repudio de amplios sectores de la sociedad cuando publicamos la historia ilustrada con la foto que fue tomada del video que reprodujo Nuria Piera.  La reacción no se hizo esperar por parte de la gente  y puso en apuros a los directivos del canal oficial quienes censuraron el hecho.

El asunto no se quedó ahí. El Pachá era el animador de las actividades que realizaban dos importantes empresas. Mercasid y la Cervecería Nacional Dominicana. Fruto de su alocado comportamiento , ambas firmas decidieron no asociar más su imagen al Pachá. A partir de ese  momento comenzó mi “desgracia” con El Pachá.  Y como aquellos que jamás reconocen sus faltas y entienden que la prensa solo está para darle lustre a su “brillante” carrera”, no nos perdonó que publicáramos la noticia con la que le “había hecho un daño”. No aprendió de sus errores el pobre Pachá.

No entendió, al igual que ahora, que las figuras públicas deben manejarse con prudencia porque son un modelos para quienes los ven.

 

Una excusa para intentar denostar mi trayectoria

Por fortuna, quienes me conocen, que es lo que me importa, me conocen. Los años han pasado y es evidente que El Pachá sigue apostando a su derrota porque todavía no ha aprendido que los errores nos ayudan a ser mejores personas. Su discurso cristiano,  oportunista por demás, dista mucho de lo que suele predicar . Sigue buscando una justificación de sus errores en la prensa que lo han ensalzado y criticado su comportamiento desaprensivo en la televisión. No aprendió de sus errores y para defenderse apela a sandeces y a campañas mediáticas para intentar denostar a quienes no comparten su accionar.

Oportunidades que nunca ha aprovechado

El Pachá sigue sin ver más allá de la curva. En nuevo intento por reposicionarse en la televisión, convenció a Domingo Bautista para asumir “Con Domingo y El Pacha” que difunden por Color Visión.  La producción no ha cuajado porque no entendió que hoy la televisión tiene otros códigos, que la sociedad cambió, que hay una nueva generación a la que él no le dice nada.

Hace dos semanas se presentó allí a Martha Heredia, la ganadora del Latin American Idol que tuvo el país a sus pies y que al igual que El Pachá, tiró por el suelo una gran oportunidad. Fue a la cárcel al ser encontrada con casi dos kilos de heroína. Y precisamente como una heroína fue presentada en ese programa, lo que provocó un rechazo total a la decisión de las autoridades de la Dirección General de Prisiones y la Procuraduría General de la República, autoridades que ante las críticas terminaron reconociendo públicamente que fue un error.

El programa dio un palo con ese contenido. Fue un “éxito” en las redes sociales, no así a través de la televisión porque no marcó ni un punto de rating, lo que fortalece nuestro criterio de que la producción pasa sin pena ni gloria y que debe ser revisada. De lo contrario está condenada al fracaso.

Como el Pachá no tiene la capacidad de analizarlo  porque no tiene capacidad para ello, pretende silenciar al quien diga lo contrario. El pobre Pachá, que hace alardes de su posicionamiento fuera del territorio nacional se dará de nuevo contra la pared si no logra cambiar su accionar. La vida nos da muchas oportunidades para enderezarnos y creo que el pobre Pachá todavía está a tiempo, a pesar de que plátano maduro no vuelve a verde.

Nota relacionada: http://severo.diariolibre.com/?p=253

 

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