México.- El guitarrista y compositor Paco de Lucía derrochó su maestría en la capital mexicana con un espectáculo de dos horas de duración en el que se constató que su particular manera de fusionar el flamenco sigue gozando de buena salud.

Con extrema puntualidad, Paco de Lucía apareció esta noche en un abarrotado Palacio de Bellas Artes, en el centro de la ciudad, arropado únicamente de su guitarra.

Minutos más tarde, se unieron al compositor el percusionista Israel Suárez «El Piraña»; el guitarrista Antonio Sánchez, los cantaores «Rubio de Pruna» y «David de Jacoba», el bajista Alain Pérez y el teclista Antonio Serrano, quienes consiguieron poner en pie en varias ocasiones al público mexicano.

Al elenco se sumó el bailador Antonio Fernández, «Farru», quien se consagró como el más vitoreado de la noche, junto a De Lucía, por sus magistrales zapateados.

«Tiene mucho mérito bailar aquí con esta altura», bromeó De Lucia ante el buen hacer del bailaor, que se ausentó durante un par de canciones para «tomar aire», según aclaró el guitarrista.

De Lucía, que residió durante cinco años en la península de Yucatán, dio cuenta de su buena sintonía con los asistentes en un concierto que si bien comenzó intimista, acabó convirtiéndose en una auténtica exhibición de maestría con el público en pie.

Las palmas, el cajón flamenco magistralmente tocado por «El Piraña» y los coros de los dos cantaores arrancaron una particular revisión acompañada por la armónica de «Entre dos aguas», tema elegido para cerrar el concierto.

La presentación de hoy fue la primera actuación de Paco de Lucía como parte de una gira que le llevará a las ciudades de Monterrey y Guadalajara y que cerrará también en esta capital el próximo 12 de octubre.

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