La Voz de Rusia. Las autoridades de EEUU revelaron la estadística de la renuncia de los norteamericanos a la ciudadanía. Se trata de ciudadanos de EEUU que tienen ciudadanía doble, cuantiosos activos en otros países, y que la mayor parte del tiempo pasa no en la patria, sino en el extranjero.

Washington ha desplegado en los últimos años una verdadera cacería de norteamericanos que ocultan sus ingresos y evaden impuestos de los bienes del exterior. En respuesta, los adinerados resuelven el problema radicalmente. Los expertos aseveran que el número de ellos irá creciendo.
No estamos hablando de un éxodo de norteamericanos de EEUU, pero la tendencia salta a la vista: los opulentos de EEUU están dispuestos a renunciar al pasaporte en pro de sus activos anclados en paraísos fiscales del exterior. Según datos publicados, en el primer semestre renunciaron mil ochocientas diez personas al pasaporte azul con el águila en la tapa. La causa principal de tal crecimiento está en el recrudecimiento del pago de las contribuciones de las personas físicas.
Valga explicar aquí un detalle importante. EEUU, a diferencia de los demás treinta y tres miembros de la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo, exige a sus ciudadanos que paguen impuestos, aunque ellos residan en el extranjero. Existen por cierto convenios con otros Estados de no aplicar la doble imposición. Pero, para obtener la deducción tributaria, que no es considerable, el estadounidense necesita contratar un consultante especial, pues el mismo será incapaz de entender esos formularios. Ello cuesta varios miles de dólares. Ahora bien, de no hacer esto, los inspectores pueden imponer una multa de hasta cincuenta mil dólares y confiscar hasta la mitad de la suma en las cuentas extranjeras.
El incremento del número de los estadounidenses que renuncian a la ciudadanía es el fruto de la combinación de unos cuantos factores, considera Scott Michael, abogado de oficina jurídica de Washington Caplin & Drysdale. Ella se especializa justamente en cuestiones de gravámenes de activos extranjeros y de ingresos de norteamericanos:
-Los norteamericanos en el extranjero tienen dificultades a la hora de obtener servicios financieros. Pero, lo que es más desagradable aún es que, están obligados a cumplir con las leyes tributarias del país viviendo incluso en el extranjero. Y esto se refiere no solo al impuesto de renta, sino también a los impuestos sobre los activos, de los que EEUU exige también el pago de impuestos. De manera que pienso que hay muchos disconformes con que, debido a la ciudadanía no pueden ser atendidos en bancos, otros quisieran evitar los compromisos ante los inspectores norteamericanos de impuestos internos, y para terceros es una forma de minimizar las contribuciones.
Antes, los norteamericanos millonarios que residen en el extranjero depositaban exitosamente su dinero y activos en bancos extranjeros y paraísos fiscales, amparándose en el inexpugnable, aparentemente, secreto bancario. Pero, Washington logró de las autoridades de otros países el acceso a la información bancaria. Y el año que viene entrará en vigencia la “Ley sobre imposición de las cuentas bancarias” (Fatca), un documento que fue aprobado en 2010. Este exige a los bancos extranjeros que informen al Servicio de Impuestos de EEUU de las cuentas de personas físicas o jurídicas de su propiedad. Convenios de intercambio de información han sido ya firmados con Gran Bretaña, Alemania, Suiza, Irlanda, España, Noruega y con otros países. Mucho más transparentes se tornarán las jurisdicciones de las zonas francas. Todo esto, según los planes de los funcionarios de EEUU, debe reportar al presupuesto, en forma de impuestos, unos ocho mil millones de dólares en los próximos diez años.
Ahora bien, la renuncia de los norteamericanos a la ciudadanía, ¿ocasionará pérdidas mayores a la economía que el efecto del recrudecimiento de las medidas tributarias? El jurista Scott Michael está seguro de que el número de los ciudadanos de EEUU que prefiera el pasaporte de otros países solo irá creciendo:
-Pienso que veremos un crecimiento serio de los que renuncien a la ciudadanía estadounidense como resultado de la introducción de la “Ley sobre imposición de las cuentas extranjeras” y, del malestar de los norteamericanos que residen en el exterior, con el recrudecimiento del control de sus activos. Y este es un proceso lógico: vea usted el cambio colosal en el sistema financiero de los últimos años. Desapareció el secreto bancario suizo; países como Singapur, Hong Kong, Rusia, estados caribeños reforzaron también el control financiero y cooperan con EEUU en la esfera de los gravámenes. Esta es en general una tendencia global, a saber, la colaboración entre los países y el incremento de la transparencia de los gravámenes. 
Es curioso que las autoridades norteamericanas publicaran la nómina completa de los que renunciaron a la ciudadanía. Los expertos afirman que, los estadounidenses pudientes que han renegado de los pasaportes engrosarán las filas de los millonarios en los países asiáticos que, con sus bajos impuestos, captan activamente a extranjeros ricos. En el extranjero, según fuentes oficiales viven unos seis millones de ciudadanos de EEUU.
Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2013_08_16/La-ciudadania-norteamericana-no-vale-lo-mismo-que-antano-7258/

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