Museo Nacional de Arte de Cataluña

Barcelona (EFE).- Los contraculturales artistas de la revista «El Víbora», desde Nazario, Mariscal y Gallardo a Laura Pérez Vernetti, Montesol o Max, toman a partir de mañana el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) gracias a una exposición que se exhibe cerca de las pinturas románicas y los retablos góticos.

«El Víbora. Comix contracultural» es una muestra, homenaje a la desaparecida revista, testimonio de los tiempos del advenimiento de la democracia en España y de la eclosión en el país del movimiento «underground», cuando se cumplen cuarenta años de la aparición de su primer número, en diciembre de 1979.

Cerca de un centenar de portadas, 38 obras originales, fotografías de la época y documentación complementaria conforman el proyecto, organizado conjuntamente con Ficomic, que podrá verse en el museo de Montjuic hasta el 29 de septiembre, comisariado por Antoni Guiral, con la colaboración de Àlex Mitrani, conservador del MNAC.

El director del MNAC, Pepe Serra, ha aseverado este miércoles que los museos son «espacios de debate y discusión, que deben asumir las complejidades», a la vez que producen obra en diferentes ámbitos, como el del cómic. «Nos interesa tanto lo contracultural como ‘Carpanta'», ha apostillado.

En el caso de «El Víbora», ha mantenido que la revista, que publicó 300 números entre 1979 y 2004, fue «una publicación de autores, de los que defiendo su calidad artística», y no ha dejado pasar que algunas de las obras que ahora se muestran temporalmente ingresarán en los fondos del museo.

Según ha indicado, siempre le ha gustado «cuestionar» las etiquetas sobre cultura popular, alta cultura o baja cultura.

De hecho, ha rememorado que esta exposición supone un paso más en una línea de trabajo que ya ha programado exposiciones anteriores de originales de Santiago García y Javier Olivares, o «De viñeta en viñeta» y «Ego Sum Lux Comic», de la escuela Joso.

Antoni Guiral ha afirmado que la exposición, más allá de ser un homenaje, «es un acto de justicia». «‘El Víbora’ forma parte de nuestro patrimonio, de nuestra historia», al ser una publicación «importante, básica, que rompió moldes».

La revista nació gracias a la financiación que el editor catalán Josep Toutain ofreció a Josep Maria Berenguer, que se convirtió en el editor de la cabecera, fundando Ediciones La Cúpula, y que llegó a distribuir entre 40.000 y 50.000 ejemplares mensuales.

Para Guiral, su aparición supuso una «ruptura en todos los niveles, con unos autores que explicaban lo que querían y reflejaban lo que pasaba en la calle, renovando la historieta que se había hecho hasta entonces, convirtiéndose en historieta alternativa».

Sin ningún tipo de censura, como se refleja en muchas de las caricaturas que se exponen, los creadores tanto criticaban la sociedad de la época como hacían referencia al consumo de drogas, rechazaban los tabúes sexuales o incluían denuncias ecológicas y reivindicaciones feministas.

La revista tuvo, según ha remarcado, «una gran incidencia social y se recibía, por ejemplo, en las prisiones, porque los que estaban allí encerrados la pedían».

Guiral no ha dudado en sostener que los artistas de «El Víbora» hoy «tendrían todos los problemas del mundo» para plasmar sus historias. «Antes demostrábamos que éramos más inteligentes y abiertos, pero ahora se ha impuesto la corrección política», ha lamentado.

Entre los dibujos que se exponen destacan algunos de los originales que se publicaron en el número extra sobre el 23-F de autores como Isa Feu y su «El teléfono…La espera».

Antoni Guiral ha opinado que «no hubo ningún otro medio que se atreviera a hacer lo que hizo ‘El Víbora’ en ese especial, que aporta muchas cosas sobre aquel momento».

Otro original que llama la atención es el de la primera portada, obra de Nazario, expuesto junto a una prueba en la que aparece la palabra Goma3, que es el primer nombre que manejaban los artífices de la publicación, pero que fue desaconsejado por alguien de la administración por las connotaciones que podía tener con un explosivo utilizado por ETA.

Por otra parte, Pepe Serra ha desvelado que el museo ha incorporado recientemente, gracias a la donación de Joan Ramon Guzmán, la obra de gran formato «Amor en Vallvidrera», que está en proceso de restauración, y en la que participaron artistas de Barcelona y Madrid como Peret, Gallardo, Roger, El Hortelano, Mariscal, Max, Montesol, Isa Feu, Roger, Martí y Ouka Lele. EFE

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