Por JUAN T H
SANTO DOMINGO. Para ganar la convención del seis de marzo Hipólito Mejía  cuenta con el respaldo de la mayoría de los militantes del PRD. Ya ronda el 65% de popularidad.  Su tarea principal es convertir en voto esa simpatía.  Convencer a la gente de ir a las urnas es siempre el gran reto de un candidato.
Hipólito declaró que enfrentará al presidente de su partido utilizando la consigna “Vergüenza contra Dinero”, que utilizó Juan Bosch en los años 60, Luís Muñoz Marín, del Partido Popular de Puerto Rico, y Eduardo Chibas del Partido Ortodoxo de Cuba  en los años 40.
Me temo que vivimos una época distinta a los de los años 40 y 60 donde los valores éticos tenían un peso bastante fuerte en la población. Ser honesto era un valor demasiado arraigado entre los pobladores de cualquier comarca. La honestidad en la política de hoy no parece ser un mérito ni un buen atributo. Al contrario, la honestidad parece ser un problema. En política, dicen ahora, lo que importa es el resultado. El fin justifica los medios. Difama que algo queda. Divides y vencerá. Esos son los patrones que marcan la conducta de la mayoría de los políticos modernos.
Vergüenza contra Dinero, en un país donde la vergüenza parece haberse perdido, no creo que sirva de mucho en una campaña electoral.  El dinero ha comprado la vergüenza. Y a muy bajo precio. El dinero del Estado ha sido un factor determinante en las elecciones presidenciales, congresuales y municipales de los últimos años.  Incluso en las elecciones internas del partido de gobierno el dinero  se ha impuesto. El que lo dude se lo puede preguntar a Danilo Medina. El voto preferencial para elegir a los diputados, es el voto del dinero. El que no tiene dinero, mucho dinero, no puede aspirar a ningún cargo electivo.
Miguel sabe que está debajo de Hipólito en todas las encuestas, incluso las suyas.  Sabe que voto a voto no ganará la convención del seis de marzo, que  voto a voto perderá  mucho a poco. Basta con salir a las calles para darse cuenta de cuál es la correlación de fuerzas a lo interno del PRD. El candidato de la gente es Hipólito. Increíble, pero cierto. Resucitó Hipólito para convertirse en un fenómeno político.
Hipólito tiene el ángel, el carisma y el trato humano que Miguel, por las razones que sea, no tiene. Y eso, mis queridos amigos, no se compra con ninguna tarjeta de crédito. El carisma o ángel, no se compra en ninguna tienda. Como dice el comercial, “Hay cosas que el dinero no puede comprar…”
Miguel tiene más dinero que Hipólito. Y lo gasta. Hipólito tiene fama de tacaño. Cree que el dinero no debe ser la clave del éxito en política. Cuando comenzó su proyecto a finales del 2008 en una reunión dijo: “Si alguno de ustedes están  buscando dinero, se equivocaron de lugar. Se pueden ir adonde están dando. Lo que yo tengo, mucho o poco, es fruto de mi trabajo, no de la política”. En ese  momento tenía un dos por ciento. Ahora que tiene más del 60% piensa lo mismo.
Tal vez por eso lo que a Miguel le cuesta tres, a Hipólito le cuesta uno o no le cuesta nada. Lo que Miguel está gastando en publicidad es una verdadera fortuna. Y eso no es nada comparado con lo que está presupuestado para los próximos días, principalmente para “El Día D”, que  no es otro que el seis de marzo. Ese día se pretenderá revertir los resultados de las encuestas, ese día el dinero intentará comprar no sólo la vergüenza, sino la voluntad de las bases del PRD para que “elija” al que no quieren elegir.
La pregunta es: ¿Lo permitirá la Comisión Electoral de la Convención que el dinero sea el factor que determine quién gana y quien pierde?
¿Dinero contra Vergüenza o Dinero contra Dinero?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here