París,- La variante ómicron tardará todavía en instalarse en Francia, según el presidente del Consejo Científico, Jean-François Delfraissy, que este jueves habló como horizonte de finales de enero o comienzos de febrero e insistió en que la amenaza inmediata es la quinta ola que está causando la variante delta.

«El verdadero enemigo es la quinta ola de la variante delta», subrayó en el canal BFMTV Delfraissy, que recordó que ayer se registraron oficialmente casi 50.000 nuevos casos (49.610 en concreto) y que probablemente son muchos más los que no se detectan.

Dijo no saber si los contagios van a seguir aumentando, pero hizo hincapié en que está claro que las hospitalizaciones no han llegado al pico.

Este miércoles había en Francia 10.558 personas internadas por la covid y 1.886 en las unidades de cuidados intensivos, cuando a mediados de octubre eran menos de 6.500 y menos de 1.100 respectivamente.

El presidente del organismo científico que aconseja al Gobierno se mostró convencido de que las fiestas de Navidad «no están en peligro si todos tenemos cuidado, la población y los responsables».

Sus recomendaciones son, en primer lugar avanzar en la vacunación, también con la dosis de recuerdo que ya se puede dar toda la población mayor de 12 años si han pasado cinco meses desde el último pinchazo y el segundo reforzar las medidas de seguridad, como disminuir los contactos, evitar las concentraciones, llevar mascarilla en todos los lugares de riesgo de contagio o airear los espacios cerrados.

Preguntado sobre ómicron, Delfraissy reconoció que hay todavía muchas incertidumbres, pero avanzó que se convertirá en la variante dominante, aunque eso tardará tiempo.

Reconoció que el cierre de fronteras que se ha decidido con países del sur de África no impedirá la llegada de ómicron a Francia, puesto que se sabe que ya está en Europa, aunque puede retrasar en 10-15 días una circulación significativa, y eso ofrece un margen para luchar contra la quinta ola de la variante delta y para aumentar la vacunación.

En cuanto al debate sobre la pertinencia de hacer obligatoria la vacunación, indicó que siguen teniendo dudas por las dificultades para ponerla en práctica, en parte porque desde el punto de vista sanitario no está convencido de que pueda aportar mucho en un país como Francia donde más del 75 % de la población ya ha recibido la pauta completa.

En Francia el certificado sanitario es imperativo para muchos actos de la vida social, como ir al cine al teatro, a un museo, a un espectáculo o a un estadio, pero también para tomar algo en un bar o en un restaurante.

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