Bangkok,- La junta militar de Birmania informó de la confiscación de más de 2.000 artefactos explosivos de fabricación casera y la detención de decenas de opositores en Rangún, donde en las últimas semanas se han registrado varios ataques con bombas.

Los arrestos se produjeron desde el día 13 y hasta la semana pasada, indicó la noche del viernes el canal propiedad de los militares Myawaddy TV.

Las autoridades detuvieron a 43 personas durante una serie de redadas a lo largo de Rangún, antigua capital y ciudad más poblada, en la que incautaron tres pistolas, 2.080 explosivos de fabricación casera y otras 44 bombas con temporizador, entre otros objetos, conforme a la información del citado medio.

Los militares acusan a una veintena de personas arrestadas de haber huido a zonas controladas por las guerrillas étnicas para recibir entrenamiento en el ensamblaje de artefactos explosivos con los que atacar la antigua capital.

En las últimas semanas han aumentado los ataques en Rangún contra controles militares o frente a compañías vinculadas con los uniformados a raíz del golpe de Estado militar del 1 de febrero.

La noche del viernes un grupo de personas no identificadas atacó con bombas y armas de fuego un recinto religioso en el sur de la urbe donde las tropas se encuentran estacionadas, mientras que el miércoles una serie de ataques con explosivos causó la muerte de al menos un administrador de distrito nombrado por la junta.

Facciones que se oponen al Ejército han pedido a los civiles que eviten interactuar con personas vinculadas a los militares y no se acerquen a controles o zonas donde están acantonados los soldados.

Las grandes manifestaciones pacíficas en oposición al mando castrense se han desvanecido de Rangún para transformarse en pequeñas protestas relámpago, sin convocatoria previa y que se disuelven tras unos minutos para evitar la represión de la junta.

Al menos 837 personas han perdido la vida desde el golpe de Estado por la brutal represión ejercida por las fuerzas de seguridad contra la disidencia, a quienes han disparado con armas de guerra, según el último informe de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos, que contabiliza más de 5.480 detenidos.

Sin embargo, hastiados por el lento avance de las protestas, algunos jóvenes han optado por tomar las armas contras los soldados y recibir entrenamiento de las guerrillas étnicas que combaten al Ejército desde hace décadas o a la milicia creada en abril por los políticos que encabezan la oposición.

El autodenominado Gobierno de Unidad Nacional, conformado por activistas y políticos opuestos al golpe de Estado, difundió esta semana un vídeo de la presunta primera ceremonia de graduación de unos 100 soldados de la recién creada Fuerza de Defensa Civil.

El Ejército justifica el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de la líder depuesta Aung San Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, con el aval de los observadores internacionales.

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