TokioTok.- Una exposición fotográfica en Tokio acerca la cotidianidad de las migrantes hispanohablantes en Japón en una serie de instantáneas que visibilizan su día a día y su abanico generacional con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer.

La exposición “Mujeres en Japón”, que permanecerá en el Instituto Cervantes de Tokio hasta el 8 de abril, es una muestra íntima que retrata a ocho mujeres en diferentes lugares “a los que han hecho su hogar, su terreno”, literal y metafóricamente hablando, según explicó a Efe su autora, la fotoperiodista Elizabeth Coll.

El interior de una vivienda, el estudio de una intérprete musical, el tren o un parque son algunos de los lugares íntimos para estas mujeres nacidas en Argentina, Perú, México y España, algunas de las cuales llevan décadas en el archipiélago y que posan desenfadadamente, en ocasiones con sus hijos nacidos en Japón.

Estar con ellas, dice Coll, “era como sentarme un ratito en ese pedazo de su tierra que llevan siempre con ellas estén donde estén”, y que muchas a veces se refleja en la sencillez de instalar una hamaca característica de Yucatán en una habitación con tatami.

“Esa es la manera en la que una mujer se expresa, en cómo vive su vida. Yo quería estar cerca de eso, darle luz”, dice la neoyorquina de nacimiento, que aprendió español en Barcelona (España) y vivió ocho años en México, país con el que mantiene un vínculo especial y cuya comunidad migrante ha retratado para el diario “La Jornada”.

La exposición tokiota también tiene un enfoque intergeneracional, al retratar desde adolescentes hasta mujeres que llevan décadas en Japón.

Una de ellas es Silvia Martínez, con 17 años en el país asiático a sus espaldas, donde fundó el grupo Mujeres Mexicanas Residentes en Japón “para abrir espacios donde pudiéramos exponer qué problemáticas experimentamos, cómo habíamos llegado a Japón y qué queríamos hacer” en adelante, explica a Efe vía telefónica.

Periodista de formación, Martínez tuvo que reciclarse cuando llegó al país, donde se centra en trabajar con niños, la enseñanza de la lengua española y en servir de nexo en la comunidad hispana.

Impulsora del proyecto fotográfico, se prestó al objetivo de Coll para que el proyecto sirviera para visibilizar a las mujeres migrantes e hispanohablantes, y para “ir dejando huella”.

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