París.- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, consideró este lunes que antes de un mes no será posible levantar las restricciones para frenar la pandemia, en un país donde la media de nuevos contagios en la última semana ronda los 21.000 diarios.

“Hay que aguantar todavía varias semanas. De cuatro a seis semanas”, le contestó a un joven que le había preguntado si el toque de queda, actualmente en vigor de las seis de la tarde a las seis de la mañana, podía atrasar su inicio hasta las siete, “porque es duro”.

Su intercambio se produjo durante una visita del presidente a un centro de formación profesional en Stains, en la región parisina.

El actual toque de queda está en vigor desde el pasado 16 de enero. Su inicio se adelantó ese día dos horas para intentar ralentizar el avance de la epidemia, pues desde el 15 de diciembre los movimientos estaban limitados a partir las ocho de la tarde.

El avance de la epidemia ha hecho que se hayan empezado a aplicar de hecho nuevas restricciones locales, como un confinamiento domiciliario durante el fin de semana en las ciudades de Niza (sur) y Dunkerque (norte), así como en sus áreas de influencia.

VEINTE DEPARAMENTOS BAJO VIGILANCIA REFORZADA

El Ejecutivo ha puesto además bajo vigilancia reforzada 20 departamentos en los que vive en torno al 40 % de la población del país, incluida la región parisina, antes de decidir esta semana si a partir del 6 de marzo también aplica en esas zonas ese confinamiento parcial.

Desde el inicio de la epidemia y hasta este domingo Francia acumula 3,7 millones de positivos de coronavirus y 86.454 fallecimientos, de los que 122 se produjeron en hospitales en las últimas 24 horas.

El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, señaló también este lunes que una de las prioridades es poder mantener abiertas las escuelas, donde se tiene el objetivo de alcanzar los 300.000 test de saliva a la semana para mediados de marzo.

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