Juan Cruz Triffolio

Santo Domingo.

Quizás nos entiendan…!!

El peligro asecha a cada instante.

Es posible que no nos hagan caso..!!

Todo podríamos ser protagonistas de aparatosos accidentes y de sus fatales consecuencias.

Pero las autoridades llamadas a evitar las tragedias no lucen interesadas en hacer respetar la Ley 241, sobre de Tránsito y establecer el orden.

En aquel trecho carretero se percibe y prevalece un verdadero caos..!!

El escenario es cerca de Santo Domingo de Guzmán, capital Primada de América.

A pocos metros del popular balneario conocido como El Badén, en un tramo de la Autopista Duarte.

Qué desastre..!!

Allí, a plena luz del día o en la oscuridad de la noche, tiene cuerpo una de las más genuinas expresiones de la falta de autoridad en el suelo dominicano.

Motoristas, aparentemente irracionales, se desplazan constante y descaradamente, a cualquier hora, vía contraria, sin  importar lo qué podría ocurrir.

Conductores residentes en la zona, evitando llegar a los puntos de giros establecidos, prefieren asumir, como espacio para su circulación, los carriles disponibles pero irrespetando la dirección señalada para una confiable y segura movilidad vehicular.

Y no sabemos por qué, pero a decir verdad, los miembros de la denominada Autoridad Metropolitana de Transporte –AMET- no intervienen.

Algo peor, brillan por su ausencia…!!

Cuál será el melao que tiene Mireya..?

Por qué tanta inoperancia ante un mayúsculo desorden que constantemente pone en peligro valiosas vidas humanas..?

Realmente, qué es imprescindible para que nuestras autoridades presten la debida atención a un escenario de irresponsabilidad colectiva que impide la seguridad ciudadana?

Acaso los motoristas y conductores desaprensivos que circulan en la principal autopista de República Dominicana, sobretodo, en el ramal en referencia, gozan de privilegios para no acatar la Ley y por tanto, el temor de los agentes de AMET impide cumplir con sus responsabilidades públicas..?

Son sólo interrogantes que nos saturan ante tanta irresponsabilidad.

Quizás a alguien se le ocurra poner, urgentemente, el cascabel al gato..!!

Ojalá…

Pero eso sí, de no ser posible, tal vez exista una explicación convincente ante tanto desorden y peligrosidad.

Esperemos pues…

 

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