Madrid. (EFE).- Maldita Nerea entregará nuevas canciones en 2019, pero antes de sumergirse en ese proceso creativo quisieron dar un baño sinfónico a sus canciones de siempre en un CD+DVD que, como extra, incluye una petición a sus seguidores para que compartan qué ha significado la banda en sus vidas… por escrito.

«Ahora es todo tan inmediato que la reflexión está en peligro de extinción, como el urogallo o el lince. Por eso les pido que manuscriban, porque hay gente que no ha mandado una carta jamás», explica a Efe Jorge Ruiz, impulsor de esta formación y de esta iniciativa con la que pretende nutrir e inspirar sus próximos temas.

Con 16 años de historia a su espalda, el de Maldita Nerea fue un proceso de crecimiento paulatino que explotó a partir de su tercer disco, «El secreto de las tortugas» (2007), al que siguieron «Es un secreto… No se lo digas a nadie» (2009), «Fácil» (2011), «Mucho + fácil» (2012), «Mira dentro» (2014), «Bailarina» (2017) y, ahora, «Maldita sinfónica» (Sony Music).

En la «era del reguetón», Ruiz y el resto de su banda aprovecharon la oportunidad que les dio el destino y una serie de relaciones cruzadas para grabar una selección de todos esos discos previos con la Orquesta Sinfónica de Murcia en el Auditorio Víctor Villegas de la ciudad.

«Tienen mucho arrojo, con ensayos supermarcardos, y no tienen miedo a equivocarse. Eso hizo que todo fuese muy rápido y que el resultado sea muy contundente», destaca.

Aunque surgiese de manera casual, uno de los alicientes del proyecto fue que dependiera de dos mujeres: Virginia Martínez a la batuta y Alicia Morote como responsable de la orquestación, un joven valor al que Maldita Nerea llegó por recomendación.

«Es realmente buena y, cuando uno ve talento, hay que cuadrarse y dejar que salga», señala Ruiz, que se fió del criterio de esta músico murciana, graduada del Berklee College of Music.

Si ella veía claro el arreglo, el tema entraba directo a la selección final, con resultados sorprendentes para su propio autor como «La canción que no termina» o «¿No podíamos ser agua?», («Que no se parece en nada al original», reconoce).

«Es su película, nunca mejor dicho», suscribe Ruiz, que solo intercedió para propiciar la inclusión en el concierto de dos temas que no suelen figurar en los repertorios del grupo, «Despídeme» y «Hecho con tus sueños», una canción sobre la educación, aprovechando la disponibilidad de un coro infantil.

Morote «no tenía miedo» a manipular estos temas, míticos para muchos seguidores de Maldita Nerea, no así el propio Jorge Ruiz, quien reconoce la responsabilidad de ponerse delante de una orquesta.

«Pero una de las cosas que tengo claras como creador es que has de estar incómodo todo el rato. El aprendizaje está basado en la resistencia», afirma este terapeuta del lenguaje.

Si en «Bailarina», su anterior disco, trabajó con registros más agudos a los que acostumbra y logró rebajar la media de edad de sus seguidores («algo muy raro y difícil», destaca), el músico también se ha planteado una serie de resistencias para su próximo disco, en el que no tardará mucho en trabajar (de hecho, tiene 15 días para entregar una «demo» a su discográfica).

«He cambiado la forma de ir a por la canción. No voy al estudio, sino que entreno, voy al cuerpo, a la meditación. Parece poca cosa, pero es radicalmente diferente a como suelo hacer las cosas. La tengo en la cabeza, pero tiene que llegar el momento en el que todo se cruce», avanza.

En abril, añade, volverá a salir de gira y aunque su gira sinfónica solo había de contar con tres paradas (una segunda en el Teatro Circo Price de Madrid y la tercera en el Palau de la Música de Barcelona), «como ha salido tan bien, que no extrañe que hagamos alguno más», anticipa. EFE

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