Vladimir Putin, presidente de Rusia, ordenó el viernes al Ministerio de Defensa y a otros departamentos estatales, analizar la potencial amenaza de un nuevo misil, luego de una prueba realizada por Estados Unidos el lunes.

El Pentágono informó que había realizado un disparo con un misil de crucero Tomahawk de la Marina de los EE.UU., que alcanzó su objetivo tras recorrer más de 500 kilómetros (310 millas) de distancia.

La prueba se produjo después de que Moscú y Washington se retiraron del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) establecido en 1987. Estados Unidos dijo que se salida se debió a violaciones rusas al acuerdo, un reclamo que Moscú ha negado.

/**/ /**/ /**/ El histórico pacto de la era de la Guerra Fría ha sido un pilar de la seguridad europea por más de 30 años. Prohíbe el desarrollo y despliegue de misiles crucero lanzados a tierra con rangos entre los 500 y 5000 kilómetros.
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Durante las declaraciones del viernes, Putin acusó a Estados Unidos de emprender una «campaña de propaganda», alegando violaciones rusas del pacto para «desatar sus manos para desplegar los misiles previamente prohibidos en diferentes partes del mundo».

El mandatario aseguró además, a través de una transcripción de sus comentarios publicada en el sitio web del Kremlin, que Rusia no podía quedarse de brazos cruzados y que las propuestas de Estados Unidos sobre el despliegue de nuevos misiles en la región de Asia y el Pacífico, afectan sus intereses centrales, ya que están cerca de la frontera con su país.

«Como saben, nunca hemos querido, no queremos y no nos involucraremos en una costosa y destructiva carrera armamentista», dijo Putin.

Asimismo, señaló que la prueba del domingo se realizó desde un lanzador similar a los desplegados en un sitio de defensa antimisiles de Estados Unidos en Rumania, y agregó que la posible instalación de un sitio similar en Polonia, podría cargarse con misiles de alcanze terrestre, en lugar de interceptores.

/**/ /**/ /**/ El grupo está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón.
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Putin había prometido que Rusia no desplegaría los misiles previamente prohibidos por el Tratado INF, en cualquier área, antes de que Estados Unidos lo hiciera primero, pero señaló que el uso del lanzador universal significa que es posible un despliegue encubierto.

Agregó que la prueba de misiles se realizó solo 16 días después de la terminación del tratado INF, lo cual demostró que Estados Unidos había comenzado a trabajar en los nuevos sistemas prohibidos por el tratado.

Por otro lado, un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos dijo, en declaraciones a medios, que Estados Unidos probaría en vuelo un sistema de armas durante las próximas semanas y están «a años de tener una capacidad efectivamente desplegable».

Si bien Putin no ha explicado posibles medidas de represalia, algunos expertos militares teorizaron que Rusia podría adaptar los misiles de crucero Kalibr, lanzados desde navíos, para uso terrestre.

Añadió que Rusia continuará trabajando en nuevas armas, como respuesta a los movimientos de Estados Unidos, pero mantendrá un estricto control sobre el gasto.

«No seremos arrastrados a una costosa carrera armamentista que sería desastrosa para nuestra economía», y agregó que siguen abiertos a un «diálogo igualitario y constructivo con Estados Unidos para reconstruir la confianza mutua y fortalecer la seguridad internacional» concluyó.

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