La Voz de Rusia. A unas semanas de conmemorarse los cuarenta años del golpe militar encabezado por el entonces Comandante en jefe del Ejército chileno Augusto Pinochet, el destacado abogado de derechos humanos Eduardo Contreras analiza a fondo los sucesos y consecuencias de aquel complejo período de la historia de ese país.

Eduardo Contreras ha sido querellante en diversas causas por las violaciones cometidas durante el régimen militar, incluyendo la primera querella criminal, a nivel mundial, contra Pinochet, en representación del Partido Comunista. En una entrevista exclusiva que sostuvo este destacado abogado con La Voz de Rusiadeclaró:
Pronto se cumplen cuarenta años del golpe militar en Chile. ¿Enquée momento se encuentra el país respecto a la reconciliación nacional? ¿Se ha avanzado en esta materia?
–No hay ni habrá reconciliación, porque no puede haberla tras un genocidio como el que tuvo lugar en Chile. Lo que sí puede surgir es más conformidad y mejor convivencia, pero solo si se logra toda la verdad y se hace justicia. Hasta ahora se ha avanzado, pero no lo suficiente.
¿Cómo evalúa a la figura de Allende? ¿Pudo él evitar el golpe de Estado o aquello era imposible? ¿Qué responsabilidad tuvo la Unidad Popular (coalición política de izquierda que apoyó e integró su Gobierno) al no haber actuado a tiempo para detener a los militares?
–Sin duda, Allende y la Unidad Popular pudieron haber hecho algo para enfrentar mejor la situación que se veía venir, pero el golpe se habría producido igual… El Gobierno estadounidense lo tenía decidido así desde el comienzo y más aún después de la nacionalización del cobre y la ITT (corporación estadounidense), la estatización de la banca y el comercio exterior, etc. De todas formas, Allende es uno de los más grandes personajes de nuestra historia.
Producido el golpe, la persecución se enfocó en los grupos de izquierda, aniquilando a sus miembros de manera brutal y sin juicio. Pinochet lo justificó diciendo que en Chile existía una “guerra interna”….
–Pinochet dictó el Decreto Ley Nº 5 el 12 de septiembre de 1973 para establecer un “Estado de Guerra Interno”, aun cuando nunca hubo guerra. Así, justificó los “Consejos de Guerra” y dio un barniz de supuesta legalidad a sus crímenes. Pero nada justificaba esta teoría. Lo que en su ignorancia no calcularon los asesores de la dictadura fue que, si había una “guerra”, sus víctimas pasaban a convertirse en “prisioneros de guerra”, lo que hizo aplicables los Convenios de Ginebra, y nos sirvió para presentar en 1998 la primera querella contra el dictador, con lo que pudimos probar que no había prescripción y era posible abrir los procesos que hoy tienen a la plana mayor de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en prisión.
El régimen militar es impensable sin la DINA y su director Manuel Contreras. ¿Hasta qué punto realizó labores de terrorismo de Estado en Chile y Latinoamérica?
–La DINA primero y la Central Nacional de Informaciones (CNI) más tarde, ejercieron un terrorismo brutal y en el marco del llamado Plan Cóndor colaboraron con el terrorismo en el exterior (como, por ejemplo, en el crimen de Orlando Letelier en Washington), apoyando además a otras dictaduras del continente.
Durante todo ese período se establecieron centros de detención y tortura en distintas regiones de Chile, algo que Pinochet y sus colaboradores siempre negaron. ¿De qué manera, finalmente, Pinochet se vio expuesto debido a evidencias irrefutables ante la comunidad internacional?
–Isla Dawson, Tres Álamos, Cuatro Álamos y Chacabuco, fueron campos de concentración que la dictadura nunca pudo negar. Dentro de los primeros enclaves secretos en descubrirse estuvieron Villa Grimaldi y José Domingo Cañas, además de la Colonia Dignidad, enclave de los alemanes al sur del país, en Parral. Años más tarde, recién en 2006, se conoció el caso del tenebroso cuartel de calle Simón Bolívar (Santiago), donde exterminaron a altos dirigentes del Partido Comunista y el agente de la CIA Michael Townley practicó el uso del gas sarín.
Recientemente, se cerró el caso Riggs, investigación contra Pinochet y otros, todos acusados por malversación de fondos públicos derivados a cuentas secretas en el extranjero por más de veinte millones de dólares. La justicia absolvió a la familia de Pinochet, ya sobreseído a raíz de su muerte. ¿Significa esto que Pinochet y su familia quedarán impunes por siempre ante la justicia de su país?
–Lo más probable es que el caso Riggs, como otros, terminen en la impunidad. Para lograr entender esta situación y otras semejantes no basta con una crítica al Poder Judicial, siempre flexible a las presiones políticas. Hay que ir más allá y tener en cuenta la naturaleza misma de la transición chilena y no olvidar que en Chile no se rindió a la dictadura, sino que se negoció con ella, incluida nada menos que su Constitución. Los partidos de la Concertación (coalición política que gobernó Chile después de Pinochet) hicieron una transición pactada que claramente incluía la impunidad, una justicia “en la medida de lo posible”, como dijo Patricio Aylwin, primer presidente de la transición, y golpista en 1973. Lo logrado hasta hoy es obra de la lucha de los familiares de las víctimas, de las organizaciones populares y de un pequeñísimo grupo de abogados de derechos humanos.
La Voz de Rusiaofrecerá próximamente nuevas declaraciones del destacado abogado Eduardo Contreras, a propósito de cumplirse los cuarenta años del golpe de estado en Chile.
fr/kg/sm
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.
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