Se conmemora hoy el natalicio de la actriz Elizabeth Taylor

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1863.- Nace Joaquín Sorolla, pintor español.

1932.- Nace Elizabeth Taylor, actriz británica.

2022.- La UE acuerda, por primer vez en su historia, financiar el aprovisionamiento de armas en la guerra que libra Ucrania contra el invasor ruso.

Elizabeth Taylor murió el 23 de marzo de 2011 a los 79 años de edad

Elizabeth Rosemond Taylor (Hampstead, Londres, 27 de febrero de 1932-Los Ángeles, California, 23 de marzo de 2011), también conocida como Liz Taylor, fue una actriz anglo-estadounidense de cine, teatro y televisión. Desarrolló en Estados Unidos una carrera artística que se extendió por más de sesenta años, en la que adquirió popularidad principalmente como actriz en películas de Hollywood.

Su primer papel en el cine fue en There’s One Born Every Minute (1942) —para los estudios Universal Pictures—, junto a Hugh Herbert. Sin embargo, su período de mayor popularidad ocurriría a mediados de los años 1940, con largometrajes juveniles como National Velvet, de 1944. Desde la década de 1950, sus roles en cine fueron cada vez más importantes y fue reconocida por sus dotes interpretativas para el drama, consagrándose con películas como El padre de la novia (1950), A Place in the Sun (1951), Gigante (1956), Cat on a Hot Tin Roof (1958), Suddenly, Last Summer (1959) y BUtterfield 8 (1960), por las cuales recibió una gran cantidad de premios y distinciones. Fue dirigida por prestigiosos directores como Vincente Minnelli o Richard Brooks, y actuó junto a actores como Spencer Tracy, Montgomery Clift, James Dean, Rock Hudson o Paul Newman.

Se conmemora hoy el natalicio de la actriz Elizabeth TaylorSu papel como Cleopatra en la accidentada y polémica película homónima de 1963 fue muy elogiado, al igual que su actuación en Who’s Afraid of Virginia Woolf? (1966) de Mike Nichols. En 1981 debutó en Broadway con The Little Foxes, por la cual recibió críticas favorables. A mediados de la década de 1980, se convirtió en activista a favor de causas humanitarias, especialmente la lucha contra el sida. El resto de su carrera estuvo ligado principalmente al medio televisivo, participando en telenovelas como General Hospital y All My Children, y en comedias como The Nanny. Su retiro de las pantallas se produjo en 2001 con la película para televisión These Old Broads.

Entre sus múltiples premios ganó tres Premios Óscar (uno de ellos honorífico), cinco Globos de Oro, tres premios BAFTA británicos y el David de Donatello. Fue nombrada dama comendadora de la Orden del Imperio Británico, por lo que recibió el título de Dame, equivalente del masculino Sir.

Reconocida por su espectacular y deslumbrante belleza, fue también sumamente popular por su tormentosa vida privada y su pasión por las joyas.

En 1999 el American Film Institute la nombró como la séptima mejor estrella femenina de los primeros cien años del cine norteamericano.

Elizabeth Rosemond Taylor nació en Hampstead, Londres. Fue la menor de los dos hijos de Francis Lenn Taylor (1897-1968) y Sara Sothern (de soltera Sara Viola Warmbrodt, 1895-1994), estadounidenses que residían en Inglaterra. El hermano mayor de Taylor, Howard Taylor, nació en 1929. Sus padres eran originarios de Arkansas. Francis Taylor era un marchante de arte y Sara era una ex actriz cuyo nombre artístico era «Sara Sothern». Sothern se retiró de los escenarios en 1926, cuando se casó con Francis en la ciudad de Nueva York. Los nombres de Taylor son en honor a su abuela paterna, Mary Elizabeth (Rosemond) Taylor. Uno de sus bisabuelos maternos era suizo. 6​

El coronel Víctor Cazalet, uno de sus amigos más cercanos, tuvo una influencia importante en su familia. Soltero adinerado, miembro del Parlamento y amigo íntimo de Winston Churchill, Cazalet era un gran apasionado del arte y el teatro y motivó a la familia Taylor a mudarse a América. Además, como un científico cristiano y predicador laico, sus vínculos con la familia eran espirituales. También se convirtió en el padrino de Elizabeth. En una ocasión, cuando ella estaba sufriendo de una infección grave cuando era niña, permaneció junto a su cama durante semanas. Ella «rogaba» estar en su compañía: «Madre, por favor llama a Víctor e invítalo a que venga a sentarse conmigo».

El biógrafo Alexander Walker sugiere que Elizabeth se convirtió al judaísmo a los 27 años y su apoyo permanente hacia Israel puede haber sido influenciado por las opiniones que escuchaba en casa. Walker señala que Cazalet realizó una campaña activa para una patria judía y su madre también trabajó en varias organizaciones benéficas, que incluía la recaudación de fondos de patrocinio para el sionismo.

A la edad de tres años, Taylor comenzó a tomar lecciones de ballet. Poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, sus padres decidieron regresar a los Estados Unidos para evitar hostilidades. Viajó primero con su madre y hermano, aterrizando en la ciudad de Nueva York en abril de 1939, mientras que su padre se quedó en Londres para concluir los asuntos en su negocio de arte, llegando en noviembre. Se establecieron en Los Ángeles, California, donde su padre abrió una nueva galería de arte, que incluía muchas pinturas que eran importadas de Inglaterra. La galería pronto atrajo a muchas celebridades de Hollywood que apreciaron sus modernas pinturas europeas. Según Walker, la galería «abrió muchas puertas para los Taylor, llevándolos directamente a la sociedad del dinero y el prestigio» dentro de la comunidad cinematográfica de Hollywood.

Liz Taylor debió una parte no pequeña de su celebridad a su agitada vida, pero su carrera actoral es de gran valor por sí misma. Recibió dos premios Óscar, por Una mujer marcada (1960) y por ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), y tres nominaciones más, todas ellas en la categoría de «Mejor actriz principal». Su primera nominación fue por la película El árbol de la vida en 1957 y estuvo nominada los siguientes tres años, hasta que en 1960 se lo concedieron. Alcanzó el récord de cuatro nominaciones en años consecutivos, solo igualado por Marlon Brando. Ya en su madurez recibió un tercer Óscar, honorífico.Fotografía de archivo de Taylor, 1953.
Fue una estrella calificada por los medios anglosajones como «bigger than life»: «una estrella mayor que la vida misma». Es una recordada leyenda femenina del Hollywood clásico, gracias a su belleza muy fotogénica, a una larga lista de películas relevantes con notables actuaciones y a un turbulento historial sentimental.

Supo explotar con maestría su turbador e innegable atractivo sexual y dio que hablar a través de sus romances polémicos. A raíz de su romance con Richard Burton (estando ambos casados con otras parejas) un periódico del Vaticano la acusó de «vagabundeo erótico», frase que inundó los titulares de todo el mundo. Burton salió en su defensa, afirmando de ella que había tenido solamente cinco parejas, todas conocidas, mientras que otras divas de Hollywood se acostaban con cualquiera en la primera noche (si bien manteniéndolo en secreto). Otras fuentes allegadas a la actriz coinciden al describirla como bastante convencional en el amor: dicen que, si se casó ocho veces, fue porque no era proclive a aventuras fugaces y quería formalizar cada nueva relación con una boda.

Es, probablemente, la actriz que fue declarada «la más hermosa del mundo» en más ocasiones que ninguna otra, superando incluso al llamado «animal más bello del mundo», Ava Gardner. Su rostro se convirtió en símbolo de perfección durante décadas, desde su adolescencia en los años 40 hasta su madurez bien entrada la década de los 70.

Tan famosa por su carrera cinematográfica como por su vida sentimental, Liz Taylor ha sido objeto de la prensa rosa por sus constantes divorcios y matrimonios y por sus problemas de salud: consumo excesivo de alcohol, obesidad (llegó a pesar casi 90 kilos, a pesar de su corta estatura), una lesión de columna que requirió diversas operaciones y un tumor cerebral. En sus últimos años acudía a actos públicos en silla de ruedas.

Célebre también por sus labores humanitarias en la lucha contra el sida desde la muerte de su amigo Rock Hudson, colaboró con una sociedad dedicada a la lucha y la investigación de esta grave enfermedad. Fue por este motivo galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992. Además, ese mismo año participó en el concierto en tributo a Freddie Mercury, hablando acerca de la prevención necesaria para combatir el sida.

 

 

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