Madrid,- Las cabalgatas de los Reyes Magos volvieron este miércoles a las calles de gran parte de España, empezando por Madrid y Barcelona, pero siempre con mascarilla obligatoria, número limitado de participantes y de asistentes y otras medidas como recorridos más amplios o sin reparto de caramelos, según el lugar.

No obstante, en pleno auge de la sexta ola de contagios de coronavirus, que avanza sin freno, la ciudad de Bilbao (norte) decidió suspender el desfile por razones sanitarias, algo que ya ocurrió el año pasado en prácticamente todo el país debido a la epidemia.

En Santiago de Compostela (noroeste), la celebración consistió en una recepción con Sus Majestades; y en Valencia (este), Murcia (sureste) o Vigo (noroeste), la cabalgata fue «estática», en un espacio acotado y con restricciones de aforo.

Carrozas iluminadas y llenas de colorido, danzantes, malabaristas, músicos y personajes y animales de fantasía acompañaron a los Reyes, a pesar de un tiempo invernal desapacible, con lluvia en Madrid y otras ciudades.

Todo para que niños y adultos pudieran contemplar, entre emocionados y esperanzados, a los Magos de Oriente vestidos de gala unas horas antes de que repartan millones de juguetes y otros muchos presentes el 6 de enero, festividad de la Epifanía del Señor.

Y también una multitud de buenos deseos, sobre todo de salud y trabajo, tan necesarios en estos tiempos de covid.

PREVENIR EL CONTAGIO

En esta ocasión, los Reyes tuvieron que adaptarse a las distintas medidas de prevención del contagio decididas por las autoridades locales.

De este modo, no pudieron distribuir caramelos ni otros dulces en Madrid, San Sebastián (norte) o Badajoz (oeste), aunque sí en Sevilla y Málaga (sur).

En Valencia, no se permitió comer ni beber durante la cabalgata «estática”, en la plaza de toros de la ciudad.

Por el contrario, en Vitoria y San Sebastián se prolongó el recorrido del desfile para ampliar el espacio y reducir así la concentración de público. Lo mismo ocurrió en Granada (sur).

En la región de Cataluña (noreste), los músicos de instrumentos de viento debían llevar puesta la mascarilla cuando no tocasen, y en alguna localidad de Extremadura (oeste) se prohibió la presencia de niños en las carrozas.

En la región de Andalucía (sur), las cabalgatas discurrieron por avenidas más anchas para evitar las aglomeraciones.

La más antigua de España, la de Alcoy (este), se celebra desde 1875, pero que tuvo que suspenderse en 2020. Este año, los niños no podrán ofrecer comida ni abrazar a los pajes reales, que volverán a subir esta noche a los balcones de las viviendas para entregar los regalos.

MADRID Y BARCELONA

La cabalgata de Madrid, una de las más espectaculares y muy seguida en televisión, discurrió por el trayecto habitual, hasta el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento. Estuvo inspirada en el «Auto de los Reyes Magos», el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana.

Las carrozas no repartieron caramelos esta vez para garantizar la distancia de seguridad entre los asistentes. Los asientos para contemplar el desfile en la capital de España, que incluye un espectáculo de fuegos artificiales, se limitaron a 7.000, todos reservados previamente en internet.

También Cataluña recuperó este año los festejos presenciales, aunque con normas como el uso obligatorio de mascarilla para los mayores de 6 años.

La cabalgata de Barcelona (noreste), la capital catalana, volvió a las calles habituales. Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron en barco a esta ciudad mediterránea española, como es tradición.

Antes habían tomado un helicóptero para visitar Logroño (norte), pues son muchos los kilómetros que tienen que recorrer para llegar a tiempo a todos los hogares.

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