Roma.- Dos de los sindicatos mayoritarios de Italia convocaron este jueves una huelga de ocho horas en casi todos los sectores del país, excepto la educación y la sanidad, y manifestaciones en las principales ciudades para protestar contra los Presupuestos de 2022, en el que es el primer dolor de cabeza para el primer ministro, Mario Draghi, que tendrá que seguir negociando con ellos para evitar nuevas movilizaciones.

La protesta ha sido convocada por dos de los tres principales sindicatos del país, la Confederación General Italia del Trabajo (CGIL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL). El otro, la CISL, ha decidido no sumarse y organizará una manifestación el sábado.

Decenas de miles de trabajadores se concentraron en las plazas de cinco ciudades del país, entre ellas Roma, Bari o Milán, con mensajes sobre todo contra Draghi, al que acusan de haber realizado unos Presupuestos «insatisfactorios».

Desde el Gobierno se considera «sin motivaciones e injustificada» esta huelga que ha sido criticado por todas las formaciones políticas, incluso la progresista del Partido Demócrata (PD).

ALTA PARTICIPACIÓN EN LAS FÁBRICAS

El paro, que fue convocado en todos los sectores salvo la sanidad, la educación y servicios esenciales como el postal, no ha provocado problemas particulares en los transportes urbanos, que han funcionado con servicios reducidos, pero sin cierres totales como sucedió en otras ocasiones.

Según FIOM, el sindicato que se ocupa de la metalurgia, la participación en la huelga fue del 80 % y el 70 % de los trabajadores de Acererías Italia hizo el paro durante 8 horas, así como el 90 % de los trabajadores de las fábricas del sector: el 60 % de los trabajadores de los talleres de Lamborghini y el 95 % de los trabajadores de Berretta, entre otros.

En la plaza del Popolo de Roma, donde acudieron los líderes de los sindicatos y se congregaron varios miles de trabajadores, el secretario general de CGIL, Maurizio Landini, aseguró que «se ha creado una ruptura entre la política y los trabajadores» y añadió que están «dando voz a quienes en cambio quieren que se instaure la justicia social en este país y que el mundo del trabajo vuelva a ser central”.

“Nos han llamado para el próximo lunes para hablar de las pensiones y la reforma que venimos pidiendo desde hace tiempo . Hoy es el inicio de una movilización, no todo termina con la ley de Presupuestos. Estamos en el inicio para cambiarlo todo. Lo que se ha hecho mal en los últimos años”, agregó.

Landini criticó desde el palco que se haya hablado de unos «Presupuestos expansivos», al asegurar que los recursos no llegarán a todos.

» Ya ganamos una primera batalla, obligamos al país a cuestionarse. Nos han contado que todo estaba bien, que el PIB subía el 6 %, pero el país tiene que mirar quién se ha quedado atrás», señaló por su parte el secretario de UIL, Pierpaolo Bombardieri, en su intervención en la Plaza del Popolo.

LOS MOTIVOS DE LA PROTESTA: PENSIONES Y PRECARIDAD

En el centro de este paro están las pensiones, las políticas industriales, la necesidad de afrontar las deslocalizaciones y la precariedad, la salud, las escuelas y unos Presupuestos que «no redistribuyen la riqueza, no reducen las desigualdades y no generan un desarrollo estructural equilibrado y empleo estable»

El objetivo es enmendar los Presupuestos para 2022, que deben aún aprobarse en el Parlamento, antes de que acabe este año y que están alineados con los millones de euros procedentes del Fondo de Recuperación de la Unión Europea.

Uno de los puntos más discutidos y que ya provocaron la ruptura con Draghi, quien se levantó de la mesa de negociación con los sindicatos, es la reforma del sistema de pensiones, la conocida como «Cuota 102», que permitirá jubilarse a quienes tengan 64 años y 38 cotizados. Los sindicatos quieren que se pueda acceder a la pensión a partir de los 62 años y también exigen una reforma mucho más elaborada.

Arremeten además contra la bajada del IRPF anunciada por Draghi y que, a su parecer, «da poco» al 85 % de los pensionistas, que cobran de media 35.000 euros brutos anuales y que recuperarían solo 320 euros.

A cambio, exigen una reforma fiscal progresiva, en la que paguen más las rentas altas, así como un servicio de Salud nacional «que funcione» y medidas en los Presupuestos que refuercen la justicia social, repartan riqueza y reduzcan el abismo económico entre el próspero norte y el depauperado sur.

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