Miami,- Juan Manuel Rangel Montilla, conocido en el cosmos de internet como Juancito Venezuela, hace del «Sí, se puede» un apostolado en su programa «Desde Cero», transmitido desde Miami por YouTube, donde suma una media de 70.000 visualizaciones y logra que artistas, empresarios o inmigrantes abran el corazón para hablar de lo duro que fue alcanzar su sueño.

«¿Cuánto vale cero? Depende de donde lo pongas. Cero es el inicio de todo y a todos nos tocó alguna vez comenzar desde cero», es la frase con la que arranca su programa este joven que hoy cumple 31 años y hace seis años emigró a EE.UU. desde su Venezuela natal, y al igual que sus invitados también empezó desde cero.

«Son historias de sus vidas personales», dice a Efe el venezolano sobre los invitados a este programa que empezó a emitirse en 2019, y por el que han pasado la mexicana Julieta Venegas, el cantante Maffio y el actor Carlos Villagrán («Kiko», de El Chavo del Ocho), entre otros muchos.

LLANTO Y SUPERACIÓN

«Éramos cuatro hermanos, fuimos muy pobres, tan pobres que los pobres no se juntaban con nosotros por pobres», cuenta en uno de los programas Carlos Villagrán, quien relató como con su credencial de periodista iba a los estudios a pedir trabajo y en algún momento de la charla se llega a quebrar recordando momentos de su trayectoria.

«Juancito Venezuela», que en alguna emisión ha llegado a superar las 400.000 vistas, afirma que de los hasta 70 personajes con los que ha conversado ante cámaras, al menos unos 60 se han sensibilizado o directamente llorado al compartir «cosas que tenían en el corazón» y que pocos sabían.

Una emisión especial de este programa, «Desde Cero, El documental», está nominado a un premio Emmy para la región Suncoast (que corresponde al sur de Florida) en la categoría interés humano.

Su protagonista es la venezolana Dalia, que con casi 60 años emigró a Estados Unidos a empezar «una vez más» desde cero.

La historia de Dalia es de las tantas que nutren el imaginario del «sueño americano»: trabajó de camionera, taxista, cosechadora, limpiadora de casas, además se le murió un hijo, y cuando parecía estar tocando fondo, logró salir adelante con un negocio de pastelería en Miami.

Programas como éste, el cual Juan Manuel afirma se ha convertido en el primer «web-show» en estar nominado a un premio Emmy, suscitan «mensajes increíbles» de los espectadores y le permiten percibir al presentador y a su esposa, productora del espacio, que proveen un contenido que «suma».

«Hay personas que me dicen han estado meses enfermas en una cama y que tras ver mi programa se han levantado», aseveró.

«EL QUE SE PONE LA PIEDRA ES UNO MISMO»

Juancito, abogado de profesión y que a su llegada a EE.UU. trabajó tres años en la construcción en Massachusetts, le imprime a «Desde Cero» un espíritu testimonial que empieza por él mismo.

Relata que se trasladó a Miami desde ese estado de Nueva Inglaterra con la idea del programa en mente pero con la meta principal de perseguir una carrera como comediante, y mientras trabajaba otra vez en construcción y como conductor de Uber en Florida decidió dar el paso, a pesar de no tener conocimientos ni contactos.

Grabó una primera emisión en la que expuso su propio caso y prometió volver la próxima semana, sin siquiera tener invitado a la vista. Para su sorpresa, ese primer programa atrajo más de 4.000 personas.

Desde entonces no ha parado y por el contrario ha trasladado el concepto al mundo de la empresa a través de «Desde Cero Business», con el que dice busca «humanizar las marcas», y también con «Desde Cero Musical», donde en pequeños recintos con capacidad para unas 200 personas los cantantes relatan el origen de sus composiciones.

El comunicador afirma que en muchos casos «el que se pone la piedra es uno mismo».

«Hay gente que tiene fantasmas en la cabeza», agrega, para luego confesar que él también en ocasiones cae víctima de ello, que tiene caídas producidas por la ansiedad que le fue diagnosticada durante la pandemia de la covid-19.

«Tuve un bajón emocional», recordó el venezolano sobre el quiebre que sufrió durante el confinamiento y que lo llevó a buscar ayuda profesional, a partir de lo cual aprendió a reconocer cuándo el origen de sus asuntos emocionales está en su interior y cómo superarlos.

Cuenta que el detonante fue la muerte de su hermana en 2008 en un accidente automovilístico, a raíz del cual en su casa se hicieron cargo de su sobrina y el se tatuó el nombre de ella.

«Es lo mas jodido que puede vivir un ser humano, pero soy creyente en Dios, y me dio la fuerzas para seguir adelante», confiesa, para luego agregar: «Mi felicidad es una manera de honrar a mi hermana».

En busca de su felicidad es que para el próximo año prevé tener su propio estudio («porque internet nos da la oportunidad de ser nuestro propio canal») y estrenar finalmente su primer stand up comedy unipersonal.

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