Edimburgo (R.Unido)- Al Gore, exvicepresidente de EE.UU. y ahora uno de los más notorios activistas medioambientales, alertó en una entrevista exclusiva con Efe de que «la naturaleza está levantando su voz como nunca antes» y por ello es necesario salir de la próxima cumbre del clima COP26 con «un mayor compromiso» por parte de los gobiernos.

Albert Arnold Gore (1948), convertido en una estrella de la causa verde desde su libro y documental «Una verdad incómoda» (2006), sostiene que «todavía es posible» evitar que las temperaturas suban de los 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, como se comprometieron los signatarios del Acuerdo de París en 2015.

“La tarea es complicada -declara el también cofundador de la ONG Climate Reality Project-. Convencer a 195 países para llegar a un acuerdo siempre iba a ser difícil, pero seguimos teniendo grandes posibilidades de éxito”.

Gore, que asistirá a la COP26, se muestra pese a todo «optimista», aunque advierte que “no queda mucho tiempo”, y por ello “se necesita salir de la COP de Glasgow -del 31 de octubre al 12 de noviembre- con un mayor y más firme compromiso entre todas las naciones.”

LA TRASCENDENCIA DE GLASGOW

La cumbre británica “es la más importante desde el Acuerdo de París en 2015”, que obliga a las naciones a “revisar sus compromisos y hacerlos más ambiciosos” en Glasgow para la consecución de los objetivos climáticos, afirma el activista.

Aquel pacto, vinculante, tiene como fin mantener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de los 2 grados centígrados, y perseguir esfuerzos para limitar el incremento a 1,5 grados.

Las actuales medidas de las naciones signatarias para ello, denominadas ‘Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional’, sobrepasan ese límite, aunque parte de los firmantes, como recuerda Gore, han actualizado sus compromisos en la antesala de la cumbre.

Estados Unidos, tras su vuelta al Acuerdo de París este año, anunció una reducción del 50 % de las emisiones de carbono en 2030 en comparación a 2005, pero sin un compromiso oficial de una economía descarbonizada para 2050.

China, máximo emisor de gases invernadero al planeta -25 %-, pretende llegar a su máximo emisiones de carbón para 2030 y alcanzar la neutralidad en 2060, mientras que la Unión Europea se comprometió a reducir en al menos el 55 % la emisión de gases de efecto invernadero para 2030, en comparación con 1990.

Gracias, entre otras cosas, a este tipo de anuncios, Gore espera ver «progresos significativos» en la cumbre de Glasgow.

LAS CONSECUENCIAS YA ESTÁN AQUÍ

“La madre naturaleza está levantando la voz de forma más poderosa de lo que nunca antes habíamos visto en la historia”, señala Gore, que llama la atención sobre los “fenómenos meteorológicos extremos (…), más destructivos y más frecuentes” que el mundo ha experimentado este año.

La acumulación de calor y la alteración del ciclo del agua provoca fenómenos como los “incendios, inundaciones y sequías”, que tuvieron lugar este verano en Europa, además del “incremento del nivel del mar”, explica.

A consecuencia de éstos, las personas huyen de sus hogares los “refugiados climáticos”, que pueden llegar a ser “víctimas de xenofobia”, como “ha sucedido en países de Europa del Este”, añade.

Según el Centro de Monitorización de Desplazamientos Internos, en 2020 hubo 40,7 millones de desplazados, de los cuales 30,7 millones abandonaron sus casas debido a condiciones climatológicas extremas y adversas, aunque para mediados de siglo el laboratorio de ideas Instituto por la Economía y la Paz calcula que la cifra se elevará a 1.200 millones.

EL FIN DE LOS COMBUSTIBLES FÓSILES

“Tenemos que dejar de usar nuestra atmósfera como un vertedero”, observa Gore, quien además del calentamiento alerta de las “partículas contaminantes” que expiden los combustibles fósiles, cuya inhalación mata a “entre 7 y 9 millones personas cada año en el mundo”.

La solución pasa por dejar de “quemar combustibles fósiles” y “desarrollar sus sustitutos limpios y alternativos», que es algo que ya «está sucediendo” afirma.

El 90 % de la electricidad generada por nuevas instalaciones el año pasado “proviene de energías renovables -en su mayoría energía solar y eólica- y además continúa su abaratamiento.

Según Gore, la economía del futuro tiene que “priorizar en un sector forestal sostenible, una agricultura regenerativa y el desarrollo de una economía circular” que utilice “el flujo de residuos como materia prima”.

Ve necesario “fijar una meta”, en 2030, para recortar “las emisiones mundiales al 50 %», una empresa que “definitivamente es alcanzable, y creará un mundo mejor, más limpio, más próspero y más justo”.

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