Ciudad de Guatemala,- La historia de un agente encubierto de la Guerrilla guatemalteca, infiltrado en el Ministerio de Interior de uno de los gobiernos militares más represivos de la historia del país, se estrenó esta semana en México como parte de la selección del prestigioso Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Se trata de «El silencio del Topo» (2021), un largometraje de 91 minutos de la politóloga Anais Taracena (1984), que compite por el premio de Documental Iberoamericano en dicho certamen, y que da luz a la memoria fragmentada del país centroamericano y su sangriento conflicto armado interno (1990-1996).

El ‘Topo’ es Elías Barahona, un periodista de rigor que durante el Gobierno de Romeo Lucas García (1978-1982) se infiltró como jefe de prensa del entonces ministro de Interior, Donaldo Álvarez Ruiz, hoy prófugo de la Justicia por la quema de la Embajada de España en Guatemala en 1980 que dejó 38 muertos, principalmente campesinos indígenas.

Barahona fue, además, uno de los testigos clave en el caso de la Embajada de España al declarar en 2014 de forma anticipada en contra del exjefe policial en aquel momento, Pedro García Arrendondo, condenado en 2015 a 90 años de prisión por la masacre en la delegación del país europeo.

Taracena se cruzó con la historia de Barahona al filmar en 2011 a su hermano David para su cortometraje “De tripas corazón”. En aquel momento un documentalista italiano le comentó que había grabado a Barahona en el exilio en su declaración en 1983 en el Tribunal de los Pueblos de Madrid, donde le contó al mundo las atrocidades del Estado guatemalteco durante el conflicto armado interno.

EL SILENCIO

Taracena relató a Efe en una entrevista que Barahona «es una persona que se infiltró» en el Gobierno guatemalteco desde la Guerrilla y «que estaba pasando la información» a su «grupo revolucionario», en este caso el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP).

«Él no podía revelar su verdadera identidad. Su mejor aliado fue el silencio. Y silencio total es no decirle a su familia, a sus hermanos, a su hija, y las únicas personas que supieron lo que realmente estaba haciendo fueron los dos o tres que tenían contacto con él (en la Guerrilla)», añade la cineasta.

La información que pudo recabar Barahona ayudó a evitar varias tragedias, secuestros y salvar personas, esgrime la creadora.

Taracena ve en los juicios y procesos judiciales sobre el conflicto armado interno, que dejó 245.000 víctimas entre asesinados y desaparecidos, la mayoría a manos del Ejército de Guatemala, una «llave para ir rompiendo esos silencios».

EL COMPROMISO POLÍTICO

La directora también reflexiona sobre el compromiso político que ahora pareciera ser un tabú en la realidad guatemalteca.

“Elías era un periodista que tomó partido, que decidió colaborar con la guerrilla, era una persona de izquierda”, menciona y afirma que en su obra “hay una reflexión de decir que la izquierda o el movimiento revolucionario también se ha hundido en muchos silencios. Y son silencios que se pueden entender porque eran de compañerismo, para salvar vidas, para que no fueran descubiertos”.

Taracena añade que Barahona “asumió su postura política hasta el final. El hecho de ser testigo en el juicio de la quema de la Embajada de España y acudir en silla de ruedas muy enfermo (a dos semanas de morir) es un acto de memoria”, agrega.

“El silencio del Topo” fue estrenado en el Hot Docs Film Festival y ha ganado los premios internacionales Tim Hetherington Award en Sheffield Doc Fest de Inglaterra y una Mención Especial en Truth Dox Competition, de Kosovo.

Emiliano Castro Sáenz

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