San Sebastián (España),- Los realizadores Silvina Schnicer y Ulises Porra estrenan este viernes en el Festival de San Sebastián su segundo largometraje, «Carajita», que lleva al límite la estrechísima relación de una adolescente con su niñera cuando un accidente altera la vida de ambas.

Con este filme, la pareja formada por la directora argentina y el director español afincado en Buenos Aires regresa a la sección New Directors del certamen de San Sebastián, en la que en 2017 presentó «Tigre», su ópera prima.

Esta vez lo hacen con una película que partió de una propuesta de la guionista dominicana Ulla Prida, también productora ejecutiva del filme, rodado en su país, al que se ha sumado producción de Argentina.

«Ulla vio ‘Tigre’, tuvo un flechazo y nos contactó», cuenta Porra en una entrevista con Efe, en la que dice que la historia era «muy potente» y que, aunque se les hacía «muy lejana en lo geográfico», les parecía que hablaba «de un dilema universal».

«Hablaba de algo que nos habíamos preguntando en la película anterior, que tiene que ver con las relaciones humanas condicionadas por la clase social. Nos interesa mucho la relación cruzada entre clases sociales viviendo en un ambiente de cotidianidad y familiaridad. Los ingredientes nos parecían cercanos y propios y nos lanzamos de cabeza», precisa el realizador.

Con la idea original como base, los tres comenzaron a escribir el guion de «Carajita», para el que han contado con algunos intérpretes no profesionales y con dos actrices para los papeles protagonistas, la joven argentina Cecile Van Welie y la neoyorquina de origen dominicano Magnolia Núñez, que acompaña a los directores en su visita a San Sebastián (norte de España).

A diez días de finalizar el rodaje, la pandemia lo frenó todo y dejó el filme «colgado» siete meses.

Porra ve la botella medio llena y dice que el parón fue «positivo» porque durante ese tiempo pudieron editar y reescribir, y lo que les quedaba por filmar «cambió mucho».

«Comprendimos cosas de la película, de lo que queríamos decir, y cuando volvimos éramos como una flecha apuntando a lo esencial. Es tan loco que hemos llegado a pensar que esto debería producirse así siempre, que debería haber parones en los rodajes para pensar en lo que se está haciendo», asegura.

Pero no solo la covid impuso distancias. La propia lejanía entre Argentina y la República Dominicana les supuso «un desafío en muchos aspectos», advierte Schnicer, quien explica que tuvieron que hacer «casting» y hasta algunos ensayos «por Zoom» e inventar un sistema para posproducir con miles de kilómetros de por medio.

Afirma que «lograr la unidad entre los diferentes tonos de actuación» es para ellos «el desafío máximo», lo que en este trabajo no se les planteó únicamente entre actores profesionales y no profesionales o entre intérpretes de diferentes edades.

También lo experimentaron entre dos maneras opuestas de llegar al personaje como las de Cecile Van Welie y Magnolia Núñez. La de la primera «muy racional» y la de la segunda «muy intuitiva», pese a lo cual se estableció entre ellas una buena química ya desde los encuentros telemáticos, indica la realizadora.

«Magnolia hace un trabajo desde lo emocional, y vimos en ella a alguien capaz de dar mucha calidez a su personaje al principio de la película y luego llegar a una profundidad oscura», relata Ulises Porra.

Esa relación maternofilial entre la niñera y la joven es algo que atrajo especialmente a la actriz estadounidense, que conoce a más de una mujer que ha vivido esa experiencia. «Sabía cómo se acercan estos niños a sus nanas, Eso es lo primero que yo vi en el guion y quise ponerle cara a esa historia», destaca Núñez.

«Carajita», que ha llegado a San Sebastián «recién sacada del horno», viajara tras el certamen español al festival suizo de Zurich. EFE

ab/acm

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