“La libertad es la que se gana o conquista para tener derechos plenos, una justicia responsable y una sociedad con las mismas oportunidades para todos.” 

La Independencia del Ecuador a 212 años del Primer Grito de la Independencia fue posible gracias a mujeres heroicas como Manuela Espejo, Manuela Cañizares y Manuela Sáenz, patriotas que apostaron y lucharon por la libertad.

El Congreso Hispanoamericano de Prensa y el Congreso Mundial de Mujeres las honramos a las heroicas mujeres protagonistas de los grandes momentos de valentía, dedicación, así como también aquellos héroes que fundaron bella nación con los valores de la libertad e igualdad que fortalecen al país andino que se llama Ecuador.

Las mujeres de la patria ecuatoriana:

Manuela Cañizares y Álvarez (Quito, 27 de agosto de 1769 – íbidem, 15 de diciembre de 1814) fue una heroína precursora de la Independencia del actual Ecuador.

Manuela Cañizares. «la mujer fuerte» como la conocían, fue la más grande impulsora que tuvo Ecuador ya que la mañana del 10 de agosto de 1809, después de 300 años de ser colonia española, Quito amaneció libre.

No hay duda alguna, la historia de ese Primer Grito de Independencia no sería la misma sin el aporte de Manuela Cañizares, mujer quiteña, prócer de la Independencia.

Manuela Cañizares y Álvarez, nació en Quito el 27 de agosto de 1769. En los cientos de historias que se cuentan sobre ella se detalla las características de su personalidad que la definen como heroína, patriota y ejemplo de mujer para las generaciones venideras.

Quito, jueves 9 de Agosto de 1809, es de noche y uno por uno entran los próceres a la casa de doña Manuela. Ella los recibe atenta, y con el corazón palpitante por el tema que van a tratar. Su casa, queda a solo una veintena de metros del palacio de Carondelet y mientras los próceres agitan sus deseos libertarios, El Conde Ruiz de Castilla, presidente de la Real Audiencia de Quito se dispone a dormir.

A eso de las 22h00 el Marqués de Selva Alegre toma la palabra para concienciar a sus semejantes sobre el decaimiento y pobreza en el que ha caído Quito. Entonces se planea el gran golpe. Se designa quienes constituirán la Junta Soberana, que derrocará al Conde.

En vista del rumbo que tomaba la situación, y de ciertos desacuerdos entre algunos de los reunidos, unos pocos se alistan para salir, sugieren que se trate el tema otro día con más calma y se dirigen a la puerta. Es en este momento cuando la valentía y el patriotismo de Manuela Cañizares salen a flote.

“¡Cobardes! ¡Hombres nacidos para la servidumbre! ¿De qué tenéis miedo? ¡No hay tiempo que perder!” Con estas palabras Manuela Cañizares, esa mujer dominante de 34 años, detuvo a los temerosos, y su determinación tan semejante a la de una espartana los motivó a volver a la sala y lanzar el Primer Grito de Independencia.

La fortaleza de su carácter ha llevado a muchos a compararla con Juana de Arco. No sólo eso, sino que ambas también comparten otras características como su origen humilde y el liderazgo con el que se caracterizó su participación en sus correspondientes luchas de insurrección por defender su patria.

Manuela Cañizares, el alma de la insurrección de 1809, la mártir de sus convicciones republicanas. ¡Echad laureles a sus pies!”.

Manuela no murió asesinada, como muchos de sus compañeros de lucha, ella logró huir. El Fiscal Aréchaga, en abril de 1810, solicitó que Manuela Cañizares fuera apresada por ser una de las culpables de la revuelta.

Eso habría sucedido, de no ser porque Manuela fue protegida por una de las Marquesas, que la llevó fuera de la ciudad a una casa de campo, en el valle de los Chillos. Allí permaneció escondida hasta 1812. Mientras tanto en Quito, después del 2 de Agosto de 1810, persiguieron tenazmente hasta a su servidumbre.

Solo pudo regresar a Quito en 1813 y murió un año más tarde. Fue enterrada en el cementerio del Tejar cerca de la Merced, como fue su deseo. Su tumba se perdió con el paso de los años, pero queda para recordarla y enaltecer su figura uno de los más prestigiosos colegios femeninos, el colegio Manuela Cañizares.

Manuela Espejo, hermana de Eugenio Espejo. Pese a las limitaciones de entonces, que impedían la titulación de las mujeres en la universidad, accedió a las aulas y aprendió medicina. Eso la convierte en la primera enfermera con educación superior en Ecuador. En esa calidad, atendió gratuitamente a muchas personas pobres de su ciudad, junto a su hermano médico.

Manuela Espejo fue también la primera periodista, aunque oculta bajo un seudónimo, en el primer periódico ecuatoriano, Primicias de la Cultura de Quito, fundado por Eugenio Espejo. Allí reclamó mejor trato a las mujeres. En otros escritos, clandestinos y anónimos, proclamó la idea irreverente para la época de que la mujer era igual al hombre. Eso la hace acreedora al título de la primera feminista ecuatoriana. Con seguridad, su experiencia como periodista proyectó el sentido de educar a la gente, de difundir ideas políticas suscitadoras para provocar cambios en la mentalidad de la sociedad, de un Quito que iba preparándose para el camino de la independencia.

Aunque su vida personal fue intensa, como la de los grandes personajes, fue secundaria, en comparación con la huella que dejó su vida pública. Murió en 1829, a los 76 años. Una coincidencia curiosa es que el año que fallece Manuela Espejo nace Dolores Veintimilla, otra quiteña que sufrió mucho, solo por ser mujer y que también se enfrentó al poder. Manuela Espejo fue una de las principales heroínas de la independencia de Ecuador.

Manuela Sáenz es una heroína ecuatoriana que se destacó por su valentía y compromiso por la libertad de América, Manuela Sáenz nació el 27 de diciembre de 1797 en Quito (Ecuador) y es una de las próceres que luchó por la libertad de América. Su participación fue activa y protagónica en la batalla contra el imperio español.

 

Manuela Sáenz combatió en la batalla de Pichincha que selló la libertad de Ecuador (1822), así como en la batalla de Ayacucho que coronó la soberanía de Perú y América del Sur. Antonio José de Sucre, en una carta emitida el 10 de diciembre de 1824, reconoció la importancia de Sáenz en la gesta independentista:

“Se ha destacado particularmente doña Manuela Sáenz por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húzares y luego a la de Vencedores; organizado y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos

Manuela Sáenz también fue reconocida por Simón Bolívar como la Libertadora del Libertador porque en 1828 lo salvó de un atentado en Santa Fe Bogotá. Sáenz describió en su Diario de Paita el amor y el compromiso por la libertad de América, una lucha que la unió a la vida de Bolívar.

Desterrada de Colombia tras la muerte de Simón Bolívar se instala en puerto de Paita (Perú) lugar donde murió el 23 de noviembre de 1856 por una epidemia de difteria. Su cuerpo fue incinerado dentro de su casa y sus cenizas fueron depositadas en una fosa común.

En julio de 2010, los restos simbólicos de Manuela Sáenz fueron trasladados al Panteón Nacional de Venezuela (Caracas), lugar donde reposan los del Libertador Simón Bolívar.

“Que la bandera de la libertad del 10 de Agosto de 1809 flamee como supervivencia del espíritu de nuestro pueblo ecuatoriano y de las y los héroes que escribieron la gloria de nuestra historia del Ecuador” 

 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Presidenta del Congreso Hispanoamericano de Prensa, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México. 

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