Shanghái (China),- La tecnológica Didi, conocida como el “Uber chino”, desmintió las informaciones publicadas en la prensa internacional sobre que se esté planteando dejar de cotizar en bolsa tras las investigaciones abiertas por Pekín.

“Los rumores sobre que Didi dejaría de cotizar en bolsa son información falsa. Actualmente, la empresa está cooperando de forma activa y exhaustiva con las investigaciones de ciberseguridad” iniciadas por las autoridades chinas, indicó la compañía en un breve mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social Weibo, equivalente chino de Twitter.

El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó ayer un artículo en el que aseguraba, citando a “fuentes cercanas al asunto”, que Didi se estaría planteando esta operación para “apaciguar” a las autoridades chinas y compensar las pérdidas de los inversores.

La compañía debutó en Nueva York el 30 de junio, recaudando unos 4.400 millones de dólares (unos 3.703 millones de euros) y situando su valoración de mercado en unos 80.000 millones de dólares (unos 67.333 millones de euros).

Sin embargo, desde entonces su valor en bolsa se ha desplomado más de un 30 % tras la investigación de ciberseguridad anunciada por las autoridades chinas tan solo dos días después de su salida a bolsa en Estados Unidos.

La Administración del Ciberespacio de China (CAC) también retiró la aplicación de Didi -y otras 25 vinculadas a la compañía- de las tiendas virtuales chinas, y les prohibió registrar nuevos usuarios.

Pekín anunció pesquisas similares contra otras compañías que no tienen solo en común un modelo de negocio similar sino también el hecho de que todas ellas han salido a bolsa en Estados Unidos en los últimos meses.

Aunque el objetivo oficial es “prevenir riesgos para la seguridad nacional y proteger el interés general”, expertos citados por la prensa estatal hablaron entonces de un “aldabonazo” para que las firmas del país “den prioridad a la seguridad nacional de China cuando planeen captar fondos en zonas que puedan amenazarla”.

En declaraciones al diario oficial Global Times, el investigador de la Universidad del Pueblo de Pekín Dong Shaopeng indicó que las compañías de transporte compartido gestionan grandes cantidades de datos relativos a las infraestructuras nacionales de transporte o a los flujos de personas y vehículos, apostando por establecer un “cortafuegos” para impedir que se acceda a ellos.

Didi aseguró que cooperará con las investigaciones y se comprometió a “rectificar” los problemas hallados, pero también advirtió a principios de este mes que sus ingresos en China podrían verse reducidos tras las medidas tomadas por las autoridades nacionales.

La relación entre las tecnológicas chinas y Pekín se ha tensado en los últimos meses, y no solo ha afectado a compañías de transporte compartido sino también al sector educativo y, especialmente, al tecnofinanciero (‘fintech’).

El conglomerado Alibaba recibió en abril la mayor sanción antimonopolio jamás impuesta por China, mientras que los reguladores suspendieron el pasado noviembre la salida a bolsa de su filial Ant, que se iba a ser la mayor operación de ese tipo de la historia.

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