Sídney (Australia),- Las autoridades australianas desplegarán el sábado unos mil policías en respuesta a la protesta ilegal convocada contra las restricciones y el confinamiento por la covid-19 en la ciudad de Sídney.

“No vengan a Sídney mañana a protestar. Se van a encontrar hasta con mil policías que estarán listos para tratar con ustedes, ya sea en el marco de las órdenes sanitarias u otras leyes”, dijo este viernes el comisionado de la Policía del estado de Nueva Gales del Sur, Mick Fuller.

La convocatoria a la marcha, que viola las órdenes de permanecer en casa y la prohibición a realizar reuniones impuestas por el gobierno de Nueva Gales del Sur a raíz de un brote con la variante delta, sigue a la protesta del sábado pasado de unas 3.500 personas en Sídney y en otras ciudades de Australia.

La Policía detuvo a 60 personas y puso 200 multas por esta marcha, en la que se produjeron enfrentamientos entre las autoridades y los manifestantes.

La jefa de la Sanidad en Nueva Gales del Sur, Kerry Chant, explicó que si bien “no tiene conocimiento de que se hayan producido contagios por la protesta”, a la que muchos acudieron sin mascarillas, considera que “mucha gente probablemente se haya negado a dar esa información”.

Las autoridades temen que la marcha de mañana pueda agravar la crisis sanitaria en Nueva Gales del Sur, en donde este viernes se reportaron 170 infecciones, con lo que totaliza unos 2.800 contagios locales y 13 fallecidos desde que el brote con la variante delta fue detectado a mediados de junio en Sídney.

El incremento diario de casos de covid-19 han obligado a las autoridades de Nueva Gales del Sur a extender esta semana, por tercera vez, el confinamiento de unos seis millones de pobladores de Sídney y las comunidades aledañas y a endurecer aún más las restricciones en ocho zonas del oeste y suroeste de la urbe.

La víspera, el comisionado de la Policía pidió al Gobierno australiano el despliegue de 300 soldados para apoyar desde el lunes en el cumplimiento de las órdenes de permanecer en casa de las personas infectadas, entre otras tareas.

Australia, que no supera las 34.000 infecciones y los 923 decesos desde el inicio de la pandemia, intenta acelerar su programa de vacunación, que ha administrado la pauta completa a un 17 por ciento de la población mayor de 16 años y prevé terminar para la navidad, dos meses después de lo previsto.EFE

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