Bangkok,- La junta golpista de Birmana ha detenido a seis abogados por representar a varios presos políticos, lo que supone una violación al derecho a tener un juicio justo, denuncia este viernes la oenegé Human Rights Watch (HRW).

Al menos tres de los letrados fueron arrestados al acudir a una vista en los tribunales para defender a sus clientes, subraya la organización garante de los derechos humanos.

Algunos de ellos han sido acusados de violar el artículo 505a del Código penal, una norma introducida por los militares golpistas y que castiga con hasta 3 años de prisión la difusión de información falsa, causar miedo o la incitación a cometer un delito contra un empleado gubernamental.

“El arresto y procesamiento injusto de abogados por parte de la junta birmana envía un mensaje escalofriante: defender a los arrestados desde el golpe (de Estado) del 1 de febrero puede conducir a un juicio penal”, indica en un comunicado Linda Lakhdhir, asesora legal para Asia de Human Rights Watch.

Conforme a los principios internacionales, los abogados deben poder ejercer su profesión sin intimidación, acoso e injerencias y no deben ser procesados por su labor de representación.

La detención de abogados además niega a los clientes el derecho a contar con representación legal durante un juicio, remarca HRW.

“El arresto de abogados defensores deja muy claro que la junta de Birmania no tiene interés en brindar un juicio justo a los activistas prodemocracia y que la justicia bajo el régimen militar es una ilusión”, apunta Lakhdhir, que pide a Naciones Unidas y la comunidad internacional presionar por la liberación de todos los detenidos de manera arbitraria tras el sublevamiento militar.

La Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) contabiliza, hasta el este jueves, la detención de 6462 personas por las fuerzas de seguridad desde la asonada, de las cuales 5.195 todavía permanecían en prisión, y han emitido ordenes de captura contra 1.965 sospechosos.

A raíz de la brutal represión desatada contra la oposición por las fuerzas de seguridad, quienes dispararon a matar contra los manifestantes pacíficos, al menos 885 personas han perdido la vida, apunta AAPP.

Cinco meses después del golpe de Estado militar, el Ejército no ha logrado controlar del todo el país y las protestas contra el mando castrense continúan en varias regiones.

Algunos de los opositores han decidido tomar las armas contra los militares, cansados de los pocos avances de las manifestaciones pacíficas; mientras se han abierto o recrudecido a lo largo del país los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y grupos rebeldes.

El Ejército birmano justifica el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido liderado por la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, y que fueron considerados legítimos por los observadores internacionales.

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