Barcelona.- Asistencialismo, victimismo y racismo son sólo algunos de los ismos que suelen envolver los relatos sobre emigración construidos desde los países receptores y que Julio Manrique ha esquivado con maestría en “Carrer Robadors”, la obra que este domingo ha inaugurado el Festival Grec de Barcelona.

El Grec, que este año está dedicado a África, ha querido iniciar su acercamiento a este vasto y diverso territorio por su flanco más cercano a Europa: la emigración, un fenómeno que desdibuja los límites entre estos dos continentes y que, a pesar de formar parte de nuestro día a día, se sigue narrando desde el desconocimiento y la superficialidad.

Por eso es un placer poco habitual el que ha sentido esta noche el público que se ha sentado en el anfiteatro al aire libre del Teatre Grec para viajar de Tánger a Barcelona, junto a Lakhdar, el protagonista de la adaptación teatral de la novela “Calle de los ladrones”, de Mathias Enard, finalista del Premio Goncourt 2012.

Un placer con sinsabores, porque emigrar es un camino lleno de obstáculos, pero también de humanidad, tal como ha sabido transmitir el actor Guillem Balart, que interpreta a Lakhdar, centro de gravedad de un elenco de ocho actores y actrices, cuatro de ellos de origen árabe.

El periplo de Lakhdar empieza en su ciudad natal, Tánger, cuando un escándalo familiar le obliga a abandonar su casa y su familia.

Ambientada en 2011, las aventuras y desventuras de Lakhdar se van entrelanzando con las de su entorno y el joven protagonista vive la Primavera Árabe, entra en contacto con el islamismo radical, vive de cerca el atentado contra el Café Argana de Marrakech y llega a Europa en pleno Movimiento 15-M

Junto a la emigración, el terrorismo es el otro gran tema que aborda esta obra, que atraviesa más de un campo de minas y consigue superarlos.

Como el espinoso tema de lo actores racializados, en este caso de origen árabe, que en más de una ocasión han denunciado que tienen poco trabajo porque se ven obligados a interpretar siempre personajes de su mismo origen, que es un origen poco representado en la ficción.

Moha Amazian, Ayoub el Hilali, Abdelatif Hwidar y Mohamed el Bouhali son los cuatro actores españoles de origen árabe de “Carrer Robadors” que, una vez más, dan vida a personajes de su mismo origen, aunque en esta ocasión nada estereotipados.

Labor difícil si tenemos en cuenta que cada uno de ellos encarna a cuatro o cinco personajes, en un montaje dinámico, en el que las secuencias se suceden con ritmo cinematográfico.

También la escenografía tiene mucho de cinematográfico, con proyecciones en el fondo y el suelo del escenario, que sitúan a los personajes en Tánger, el estrecho de Gibraltar, Algeciras o Barcelona, según va avanzando el viaje.

Un viaje en el que protagonista está muy bien acompañado por los personajes femeninos que interpretan las actrices Elisabet Casanovas y Anna Castells, en un reparto eminentemente joven.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la presidenta del Parlament, Laura Borràs y la consellera de Cultura de la Generalitat, Natàlia Garriga, han presidido un inicio del Grec que algunos han considerado poco adecuado para una inauguración, pero al que nadie puede negar valor, osadía y muchos aciertos.

Parte del engranaje todavía no está totalmente engrasado, pero la obra promete ser bien recibida cuando llegue a la temporada teatral barcelonesa y posteriormente inicie gira. Rosa Díaz

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