Nicosia.- Las elecciones legislativas en Chipre están transcurriendo este domingo con calma y una participación más baja de la de los comicios de 2016, cuando el 66,74 % del censo ejerció su derecho a voto. Según el director de la comisión electoral, Costas Constantinu, la participación a las 12 hora local (09.99 GMT) era del 26 %, más de tres puntos por debajo de la registrada en 2016 a esa hora (29,7%). Algo más de medio millón de ciudadanos están llamados a elegir por un mandato de cinco años a los 56 diputados que corresponden a la comunidad grecochipriota.
En principio, la cámara cuenta con 80 asientos, de los cuales 24 están reservados para los turcochipriotas, pero esos escaños están desiertos desde 1963, cuando se intensificó la violencia interétnica y esa comunidad decidió abandonar el Parlamento y las responsabilidades de Gobierno.
Uno de los factores que explican la baja participación es que las elecciones están transcurriendo en medio de las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus y en los colegios electorales es obligatorio el uso de mascarilla y mantener las distancias de seguridad.
El presidente chipriota, Nikos Anastasiadis, hizo un llamamiento a los ciudadanos para que salgan a votar a pesar de las dificultades. «Una papeleta es más fuerte que una bala de fusil», dijo al depositar su voto parafraseando así una famosa frase del presidente estadounidense Abraham Lincoln. «La bala puede matar a tu enemigo, el voto puede matar el futuro de tus hijos», apuntó el líder conservador quien añadió que la abstención tiene exactamente el mismo efecto.
Otro de los motivos de la elevada abstención se debe al sistema político en sí, pues Chipre tiene un régimen presidencialista en el que el presidente, elegido directamente, es jefe de Estado y de Gobierno a la vez, y la elección del Parlamento no tiene efectos directos en la vida política.
Los últimos sondeos prevén un resultado ajustado entre los dos mayores partidos de la isla: el conservador DISY del que proviene Anastasiadis y el principal partido de la oposición, AKEL, de corte socialdemócrata. También el secretario general de AKEL, Andros Kyprianu, hizo hincapié en la necesidad de ir a votar para «evitar que otros decidan por nosotros». «Espero y deseo hoy que operemos en un orden absoluto y una disciplina ejemplar, evitando cualquier problema, cualquier extremo para demostrar que somos un país moderno, un país democrático.
Y a partir de mañana a trabajar juntos para servir los intereses de Chipre, los intereses del pueblo chipriota», señaló el líder de la oposición. Según las encuestas, el tercer lugar lo mantendría el centrista DIKO, mientras que se espera un alza de pequeños partidos como los ecologistas y el ultraderechista ELAM. La isla de Chipre está dividida desde el año 1974 tras la invasión turca en su parte septentrional. Desde entonces, las dos comunidades viven separadas, los turcochipriotas en el norte los grecochipriotas en el sur.

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