Redacción Cultura,- Bob Dylan cumple este lunes 80 años aclamado mundialmente como una de las figuras fundamentales de la cultura del último siglo, aunque a estas alturas nadie espera grandes celebraciones por parte de este genio de personalidad esquiva.

Pero la vida y obra de Bob Dylan nos han dejado material suficiente para reconstruir su leyenda en esta fecha tan señalada.

BLOWING IN THE WIND

Robert Allen Zimmerman nace tal día como hoy de 1941 en el seno de una familia de comerciantes judíos en Duluth, una ciudad del norte del estado de Minnesota (EE.UU). Con veinte años se traslada al Greenwich Village de Nueva York, tras haber abandonado sus estudios con el firme propósito de entregarse a la música folk.

En 1962 ya ha cambiado su apellido por el de Dylan -homenaje al poeta británico Dylan Thomas- y ha publicado su homónimo álbum de debut. Un año después edita «The freewheelin'», el disco que contiene «Blowing in the wind».

La canción se convierte en un himno universal y transforma a Dylan en el nuevo mesías del folk. Un año más tarde advierte en el título de su nuevo éxito de que «Los tiempos están cambiando». Sus fans comprenderán pronto por qué lo dice.

LIKE A ROLLING STONE

Dylan se baja del trono del folk, enchufa su guitarra y escribe la -para muchos- canción más influyente y aclamada de la historia del rock. «Like a rolling stone» abre «Highway 61 revisited», su obra maestra de 1966.

La traición no le sale gratis. En Londres le llaman Judas por haber electrificado su sonido. El grito puede escucharse en «Live 1966. The Royal Albert Hall Concert».

Pero Dylan se mantiene firme y publica el monumental «Blonde on blonde» ¿No querías electricidad? Aquí va un disco doble.

DOLOR Y GLORIA

Los años setenta son una montaña rusa. Se divorcia de Sarah, con la que ha tenido cuatro hijos, y publica uno de sus álbumes más aclamados, el doliente «Blood on the tracks» (1975)

Alcanza lo más alto de las listas con «Hurricane», una canción denuncia sobre las injusticias que padeció el boxeador afroamericano Rubin «Huracán» Carter.

Y al final de la década vuelve a descolocar a todos proclamándose cristiano y dedica a su revelación una trilogía de discos que comienza con «Slow trin coming», producido junto a Mark Knopfler, de Dire Straits.

KNOCKING ON HEAVEN’S DOOR

Hacía tiempo que había dejado su fase mística cuando Dylan llamó a la puerta del Cielo ante el papa Juan Pablo II. 27 de septiembre de 1997, Bolonia (norte de Italia). Interpreta «Knockin’ on Heaven’s door» y «A hard rain’s a-gonna fall».

La escena tiene aún más simbolismo si tenemos en cuenta que Dylan estuvo a punto de morir unos meses antes por una infección cardíaca. «Casi me reúno con Elvis», parece que dijo al salir del hospital.

Tras su recuperación edita «Time out of mind», el álbum que le devuelve el favor de la crítica. Y encadena una serie de discos memorables. Está en plena racha cuando en 2001 logra el Oscar por la canción «Things have changed».

¿NOBEL DE LITERATURA?

El 13 de octubre de 2016 la Academia Sueca confirma que la posibilidad de galardonar a Bob Dylan con el Premio Nobel de Literatura iba completamente en serio.

«Bob Dylan es un gran poeta en la gran tradición de la lengua inglesa desde William Blake en adelante», asegura la secretaria permanente de la Academia Sueca al justificar el premio en sus primeras declaraciones a los periodistas.

El premio reconoce la aportación fundamental de Dylan a los textos de la música moderna, que alcanzaron bajo su influencia niveles literarios inéditos.

Dylan no recogió el premio -tampoco lo hizo cuando se le concedió el Princesa de Asturias de las Artes en 2007-, embarcado en una gira sin final por todo el mundo, que ya estará deseando retomar tras la pandemia. O puede que no. Seguramente hará lo contrario de lo que se espere de él.

Por Carlos Gosch

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