Bangkok,- Las calles de las principales ciudades de Birmania (Myanmar), incluidas Rangún y Mandalay, amanecieron vacías este miércoles debido a una “huelga de silencio” lanzada por el Movimiento de Desobediencia Civil contra la junta militar.

“El objetivo de la #Huelgadesilencio es demostrar que nosotros gobernamos las ciudades. No la junta militar”, escribió en Twitter el Movimiento de Desobediencia Civil, una organización informal formada tras el golpe de Estado militar del pasado 1 de febrero.

City Mart, una de las mayores cadenas de supermercados del país, anunció en Facebook que todos sus locales estarán cerrados durante todo el día de hoy y que reabrirán mañana jueves.

Las calles que en las últimas semanas bullían con manifestantes contra el golpe en ciudades como Rangún, Mandalay, Monywa y Bago amanecieron desiertas, según las fotografías publicadas por el Movimiento en las redes sociales.

“Hace unas pocas semanas, cientos de miles de personas marchaban por estas mismas calles. Nosotros gobernamos nuestras ciudades y las podemos vaciar en cualquier momento que queramos”, indicó el grupo disidente acerca sobre Mandalay.

El centro de Ragún, la mayor ciudad del país, se mantiene también prácticamente desierto, con las excepción de algunas personas que salieron a comprar comida en puestos callejero, según relató a Efe un vecino del barrio de Yai Kyaw.

RECHAZO A LA VIOLENCIA

En algunos lugares, los manifestantes dejaron botellas y carteles en el suelo para expresar su rechazo a la violencia de los soldados y policías y a la junta militar.

La “huelga de silencio” también está siendo seguida zonas de las minorías étnicas como Mytkyinar, la capital del estado Kachin; Taunggyi, capital en el estado Shan, y Falam, en el estado Chin.

La huelga de silencio se produce al día siguiente de que los militares mataran de un disparo a una niña de 7 años en Mandalay, la víctima conocida más joven hasta ahora en la represión, que ha dejado al menos 275 muertos entre manifestantes y activistas.

Este es el recuento de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) de Birmania, que también habla de al menos 2.812 detenidos, de los que más de 2.400 continúan bajo custodia, incluida la jefa del Gobierno depuesta, Aung San Suu Kyi.

DECLARACIÓN DE SUU KYI

La líder electa tiene previsto comparecer este miércoles por vídeo conferencia ante un tribunal de la capital, Naipyidó, donde se la juzga por varios delitos que sus abogados denuncian que han sido fabricados.

La comunidad internacional ha condenado duramente el golpe militar y la brutal violencia contra las protestas y varios países como Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones contra los líderes militares, incluido el jefe de la junta, Min Aung Hlaing.

Además de la violencia contra los manifestantes antijunta, los militares han llevado a cabo una campaña de persecución y detenciones para acallar a los medios y apagones parciales de internet para limitar el flujo de información.

Según el grupo de vigilancia de internet NetBlocks, las autoridades birmanas han bloqueado la red durante 38 noches consecutivas, mientras que la señal móvil lleva 10 días sin funcionar.

Los uniformados justifican el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de Suu Kyi, tal como hiciera en 2015, y que fueron calificados de legítimos por los observadores internacionales.

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