Redacción internacional-Washington DC.- Varias protestas y vigilias se celebraron ayer en distintos estados de Estados Unidos para rechazar el racismo contra las personas de origen asiático, tras el tiroteo del martes pasado en Atlanta en el que murieron 8 personas, entre ellas seis mujeres de este grupo racial.

Según medios de comunicación locales, cientos de personas se concentraron cerca del Capitolio estatal de Georgia, en esa ciudad, con carteles que el lema “Paren el odio contra los asiáticos” y banderas de EE.UU.

Los conductores de vehículos que pasaban por el lugar tocaron sus bocinas en apoyo a la protesta.

En Nueva York, otros cientos de manifestantes se congregaron en Times Square para marchar desde allí al Chinatown de Manhattan.

Otro barrio chino, pero en este caso el de San Francisco (California), en la costa oeste del país, fue escenario de una protesta similar.

Mientras, en Pittsburgh (Pensilvania), la manifestación estuvo encabezada por la actriz Sandra Oh, conocida por sus papeles en Grey’s Anatomy y Killing Eve.

Oh, que tiene nacionalidad estadounidense y canadiense, y es hija de inmigrantes surcoreanos, se dirigió a la multitud para agradecer a los organizadores de la protesta haber dado a las personas de origen asiático la oportunidad de alzar su voz.

“Para muchos en nuestra comunidad, esta es la primera vez que somos capaces de poner voz a nuestro temor y nuestra ira, y realmente estoy muy agradecida de que todo el mundo esté dispuesto a escuchar”, dijo.

Los participantes en la concentración corearon frases como “estoy orgulloso de ser asiático” y “pertenezco aquí”.

El objetivo del tiroteo del martes fueron tres salones de masajes asiáticos en Atlanta.

Las primeras noticias vincularon rápidamente el ataque con la ola de delitos de odio contra las personas de origen asiático, pero el sospechoso admitió después a las autoridades que disparó contra esos establecimientos porque los “culpaba” de mantener activa su adicción al sexo y quería “eliminar la tentación”.

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, denunció la existencia de racismo, xenofobia y sexismo en el país durante una visita a Atlanta este viernes, días después de los ataques contra salones de masajes asiáticos que dejaron ocho muertos, entre ellos seis mujeres de esa raza.

“El racismo es real, en Estados Unidos, y siempre lo ha sido. La xenofobia es real, en Estados Unidos, y siempre lo ha sido. El sexismo, también”, afirmó Harris, de origen afroamericano y asiático, quien acompañó al presidente, Joe Biden, en la visita a Atlanta.

Los dos se reunieron con funcionarios públicos y con líderes de la comunidad asiática en esa ciudad sureña.

En la comparecencia posterior, la vicepresidenta enumeró varios casos de discriminación contra asiáticos a lo largo de la historia estadounidense, como las leyes que prohibían a los trabajadores chinos que construyeron la red ferroviaria en la década de 1860 adquirir propiedades.

También el internamiento forzado de 120.000 personas de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. “Un abuso evidente y absoluto de sus derechos civiles y humanos”, remarcó la vicepresidenta.

Harris dijo que la comunidad asiática ha sido atacada y servido de chivo expiatorio durante el último año: “Gente con los más grandes podios difundiendo este tipo de odio”.

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