La Habana.- Un segundo candidato vacunal de los cinco que investiga Cuba contra el coronavirus avanzó a la tercera y última fase de ensayos clínicos, en la que se probará su eficacia, y eleva las posibilidades de la isla de convertirse en el primer país latinoamericano en desarrollar su propia vacuna.

“Abdala”, a cargo del estatal Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), acaba de recibir la aprobación del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) para iniciar la fase 3 de pruebas, que se llevará a cabo en las capitales de tres provincias del oriente del país: Santiago, Guantánamo y Granma.

Cuba ya cuenta con otra potencial vacuna en esta fase final, “Soberana 02”, que a principios de este mes comenzó a administrarse en La Habana a 44.010 voluntarios de 19 a 80 años y que también será testada en Irán, a donde han sido enviadas 100.000 dosis de la fórmula.

“MOMENTO DE ORGULLO”

De las 23 posibles vacunas que se encuentran en tercera y última fase de investigación en el mundo, dos son cubanas y tienen visos de convertirse en las primeras desarrolladas íntegramente en Latinoamérica.

“Es un momento de gran orgullo para el país”, afirmó este viernes en conferencia de prensa la vicedirectora general del CIGB, Marta Ayala.

La científica destacó los buenos resultados de seguridad e inmunogenicidad obtenidos en las dos primeras etapas de prueba de esta fórmula, realizadas en Santiago de Cuba entre diciembre y febrero pasados y en las que participaron casi 800 personas (132 en la fase 1 y 660 en la 2).

La candidata “Abdala” -nombrada así por un poema épico del héroe independentista nacional José Martí- será probada ahora en 48.000 voluntarios de 19 a 80 años, con un esquema de administración de tres dosis inoculadas con dos semanas de diferencia cada una.

Las tres capitales en las que se llevará a cabo el ensayo clínico son, después de La Habana, las que mayores tasas de transmisión del Sars-CoV-2 registraron en los dos últimos meses.

“Abdala”, de aplicación intramuscular, es una vacuna de subunidad basada en el sitio de unión al receptor (RBD) de la proteína S del virus.

Su cultivo se realiza en células de levadura, lo que la diferencia de “Soberana 2”, basada en células de mamífero y que además vincula el antígeno del virus y el toxoide tetánico para estimular la respuesta inmune.

El ensayo de “Abdala” cumple igualmente con el estándar internacional más riguroso al ser multicéntrico, aleatorizado, controlado con placebo y a doble ciegas, subrayaron hoy sus responsables.

INTERÉS INTERNACIONAL

Sobre la posibilidad de evaluar este candidato vacunal fuera de Cuba, Ayala avanzó que dada la tradición de la isla en la fabricación de vacunas, “hay mucho interés” por parte de otros países en acoger estudios de fase 3 de “Abdala”, una posibilidad que se están teniendo en cuenta a la hora de planificar la producción de dosis.

Cuba ha apostado todo a una vacuna propia, ya que no ha adquirido dosis en el mercado internacional ni se ha sumado al Mecanismo Covax, creado con el auspicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para favorecer un acceso equitativo a la inmunización para naciones de ingresos medios y bajos.

El vicedirector del grupo empresarial BioCubaFarma, Eulogio Pimentel, ratificó hoy que toda la población cubana podrá ser inmunizada antes de que termine el año y estimó que para agosto próximo se contará con todas las dosis necesarias para ello.

La isla tiene 11,2 millones de habitantes, aunque no todos son susceptibles de recibir la vacuna. Por ahora no se han desarrollado en el mundo fórmulas aptas para la población infantil, aunque los científicos cubanos prevén iniciar próximamente ensayos clínicos en ese sentido, algo que también están haciendo las multinacionales farmacéuticas.

Junto a las dos fórmulas en última fase de pruebas, las instituciones científicas cubanas desarrollan otros tres candidatos vacunales que se encuentran en etapas previas: “Soberana 01”, “Soberana Plus” y “Mambisa”, esta última administrada por vía intranasal.

Pimentel defendió, aun cuando Cuba atraviesa serios problemas económicos, la necesidad de continuar desarrollando esas tres potenciales vacunas incluso si las otras dos más avanzadas tienen éxito.

“Es necesario seguir investigando porque como mismo evoluciona el virus, tiene que evolucionar la investigación y no perder la oportunidad de incorporar nuevos candidatos y nuevos antígenos”, sostuvo en referencia a las variantes del Sars-CoV-2 que han ido apareciendo.

Cuba cuenta con una reconocida industria de biotecnología y farmacéutica que produce actualmente ocho vacunas contra enfermedades como la meningitis, el cáncer de pulmón (terapéutica) y los tumores sólidos, entre otras.

El país caribeño acumula hasta la fecha 65.149 casos del nuevo coronavirus y 387 fallecidos.

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